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¿…?

Octubre 9, 2009

¿Para qué sirve un premio Nobel de literatura?

Por: Andrés Hax

Revista Ñ - 9/10/2009

Otra vez nos quedamos sorprendidos con la elección para el premio más importante de literatura en el mundo. Desde 1901 se otorga el Nobel y mientras que autores de excelencia indiscutible como William Faulkner o Gabriel García Márquez se quedaron con el galardón, son muchos más aquellos que después del premio quedaron en el olvido. Aquí, más que una respuesta, una opinión hecha de preguntas.

ALGUNOS PREMIOS NOBEL DE LITERATURA: Henryk Sienkiewicz, 1905; Axel Karlfeldt, 1931; Johannes Vilhelm Jensen, 1944; Frans Eemil Sillanpää, 1939; Patrick White, 1973; Herta Müller, 2009.

ALGUNOS PREMIOS NOBEL DE LITERATURA: Henryk Sienkiewicz, 1905; Axel Karlfeldt, 1931; Johannes Vilhelm Jensen, 1944; Frans Eemil Sillanpää, 1939; Patrick White, 1973; Herta Müller, 2009.

Una pregunta: ¿Qué tienen en común León Tolstoi, James Joyce, Marcel Proust, Ezra Pound, Franz Kafka, Joseph Conrad, Vladimir Nabokov, Jorge Luis Borges, Jack Kerouac y William Burroughs?

Que ninguno de ellos ganó el premio Nobel de literatura.

Segunda pregunta: ¿Qué tienen en común: Bjørnstjerne Bjørnson, Rudolf Eucken, Carl Gustaf Verner von Heidenstam, Carl Friedrich Georg Spitteler, Frans Eemil Sillanpää, Halldór Kiljan Laxness y Herta Müller.

Me imagino que ya adivinó la respuesta. Todos ganaron el Premio Nobel de Literatura.

Apuesto que el lector común, como lo definió Virginia Woolf, podría nombrar una obra de cada uno de la primera lista. Y apuesto que el mismo lector común (un amante voraz de la literatura, el que no se va ni siquiera al baño sin un libro) tendría gran dificultad en nombrar solo una obra de la segunda lista de autores.

Esto es un juego de salón, vale. Pero en el juego se ejemplifica la pregunta que da título a esta columna de opinión: ¿Para qué sirve el Premio Nobel de Literatura?

Vamos a la fuente. Según el dice el testamento de Alfred Nobel el su premio en la categoría de letras es para “un autor de cualquier país en el campo de literatura el trabajo más extraordinario en una dirección ideal.”

Puede ser que por aquí empiezan las dificultades, porque es una definición ambigua.

Tampoco ella ganó el Nóbel

Tampoco ella ganó el Nobel

Pero sin duda La guerra y la paz, Ulises, Los cantos, El corazón de las tinieblas, Almuerzo desnudo, o La metamorfosis podrían ser considerados como ejemplares dignos de esta definición. O Vida, instrucciones de uso de George Perec. O hasta la obra bizarra de H.P. Lovecraft o las novelas de Philip K. Dick o Raymond Chandler y Italo Calvino.

Ya se discutió hasta el hastío sobre el uso político del premio de literatura. Veamos los otros premios. Obviamente el de la paz es un premio político. ¿Pero el de física? ¿El de medicina? ¿El de química? ¿Y el de economía?

El problema central para contestar esta pregunta es que resulta difícil que nuestro lector común tenga la educación suficiente para entender los trabajos científicos de vanguardia. La ciencia se ha especializado y se ha ido a un nivel de abstracción que hace falta por lo menos un pos-grado para realmente comprender qué es lo que hacen los mejore físicos, químicos y médicos del planeta.

Tal vez el premio de economía –la ciencia atroz (“the dismal science” como lo denominó Thomas Carlyle)- sea tan ambiguo como el de literatura y se explota con fines políticos. Pero la economía, en su más alta expresión teórica también es lejana a la inteligencia común y corriente, hasta de una persona considerada culta.

Además, si entendieran de verdad los economistas cómo funciona la economía, ¿por qué no pudieron predecir la catástrofe financiera de los últimos años? ¿Por qué no pueden solucionar el problema de la pobreza mundial? Pero eso quedará para otra columna de opinión.

La excelencia en la literatura es subjetiva. No podría ser de otra manera. La literatura no descubre nada. O sí: descubre la vida. La que vivimos todos, yendo al trabajo, tomando café, enterrando nuestros muertos… Los grandes escritores, premiados o no, son los que nos dan vida con su obra. Que crean con letras sobre papel un simulacro de la vida tan potente que casi se parece más a la vida que la vida misma.

El problema, al fin, del Premio Nobel, es que ya nos dejó de sorprender (e, irónicamente, si hay una cualidad que comparte toda la gran literatura es aquella de sorprender). O se le otorga a una eminencia gris que se lo merece de sobras (en la lista de esta categoría que aún esperan el premio, los conocemos a todos: Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Milan Kundera, Philip Roth, Don Delillo…); o se le da a un escritor o escritora que –francamente– es de muy poca trascendencia (lo que no significa que sea mala escritora). Como es el caso este año con Herta Müler.

¿Me van a decir que Herta Müller ha escrito textos “más extraordinarios” y que van más en “una dirección ideal” que Cormac McCarthy, Thomas Pynchon, James Ellroy, Gonzalo Rojas, William T. Vollmann, Geoffrey Hill, Steven Millhauser, Jonathan Littell o –si, también- Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y etcétera.

Esto es una columna de opinión escrita en la Web: súmese al debate en el espacio de los comentarios.

Vade retro, Foxá

Octubre 9, 2009

 

 

ALBERTO GARCÍA REYES | SEVILLA
ABC – 9/10/2009
Los mismos que en aplicación de la «Ley de Memoria Histórica» le quitaron una calle en Sevilla al General Merry por su vinculación con el franquismo -sin saber que la calle no estaba dedicada a Pedro Merry Gordon, sino a su padre, que fue combatiente en la Guerra de Cuba-, para dársela a Pilar Bardem -«Nací en Sevilla porque en algún sitio hay que nacer»- han prohibido la celebración de un homenaje literario a Agustín de Foxá con motivo del 50 aniversario de su muerte «por respeto a la memoria histórica». El acto pretendía recordar las virtudes literarias de Foxá, autor de obras tan importantes como «Madrid, de Corte a checa». Pero los organizadores se econtraron con el veto del grupo municipal de IU al llegar al Centro Cívico en el que iban a glosar su figura. Una carta que les dejó el guarda de la puerta les impedía el paso, pese a que tenían el permiso pertinente del Ayuntamiento. «Siguiendo instrucciones de la delegada de Participación Ciudadana, se le deniega el acceso». Lo mejor es que la redicha delegada, Josefa Medrano, comunista que llegó al poder por su intensa actividad sindical en la Fábrica de Tabacos de Sevilla, tenía sus argumentos preparados: «Esta determinación se ha tomado por respeto a la memoria histórica y por evitar que el acto se convirtiera en una apología del franquismo».
Medrano descubrió después de dar el permiso a los organizadores que Agustín de Foxá fue falangista, diplomático y articulista de ABC. Suficientes datos como para permitir que se le homenajeara. Así que obligó a los ponentes a dar su conferencia en plena calle.
Aqulino Duque y Antonio Rivero improvisaron el homenaje a Foxá en plena calle

Aqulino Duque y Antonio Rivero improvisaron el homenaje a Foxá en plena calle

A los poetas participantes, que acusaron a los censores de «estalinistas rancios», no se le cayeron los anillos por dar su charla debajo de un árbol. El premio nacional de Poesía Aquilino Duque incluso agradeció el veto «porque es un honor mucho mayor que el hecho de que le den a uno la Medalla de Andalucía». Y Antonio Rivero Taravillo, que acaba de recibir el premio Comillas de biografía por su obra sobre los primeros años de Luis Cernuda -pura apología del franquismo- insistió en que «sólo ellos hacen interferir lo político con lo literario, porque yo sólo quiero decir que Agustín de Foxá es un prosista y un poeta excepcional». El filólogo Javier Compás, organizador del acto, matizó: «Esto es como si prohibimos los actos sobre Rafael Alberti porque era comunista. Los demandaremos por prevaricación».
Mientras los poetas hablaban a la intemperie, en las dependencias municipales seguía colgando la bandera republicana y un cartel sobre los actos que el Ayuntamiento sufraga para celebrar el «50 aniversario de la Revolución Cubana». Porque la literatura la pone Josefa Medrano, la cigarrera.

¿Por qué debe ser gratis la literatura?

Septiembre 16, 2009

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Javier Reverte

El País – 16/09/2009

 

La mañana del 24 de abril de 1916 un joven poeta, Pádraic Henry Pearse, en nombre de un gobierno provisional presidido por él, leía la declaración de independencia de Irlanda en la puerta de la Oficina Central de Correos de Dublín, mientras que algo más de 1.500 voluntarios, organizados en batallones, ocupaban diversos puntos estratégicos de la ciudad.

 

Se iniciaba así el Eastern Rising, el alzamiento de Pascua, principal hito de la lucha por la independencia irlandesa frente a la Gran Bretaña. El ejército inglés reprimió con dureza la revuelta, ahogándola en menos de una semana, y los siete firmantes de la proclamación fueron fusilados en la prisión de Kilmainham.

Lo que interesa ahora de aquel suceso es reseñar que, del grupo de hombres que proclamaron la independencia irlandesa en la Oficina de Correos dublinesa, tres eran poetas, dos de ellos también profesores de lengua y el tercero dramaturgo; un cuarto era periodista y autor de letras de canciones; y un quinto, instrumentalista de gaita y profesor de gaélico. De modo que sólo dos no tenían que ver con actividades artísticas o intelectuales.

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Además de ellos, muchos de quienes se unieron a la revuelta ejercían actividades relacionadas con la literatura y las artes y manejaban mejor la métrica y el solfeo que el fusil. Nunca hubo una revolución tan literaria en la historia del mundo. Y quizás fue una de las razones por las que el alzamiento no triunfó. No obstante, la épica de la empresa quedó para la posteridad gloriosamente retratada: cualquier estudiante irlandés puede recitar hoy de memoria el poema que William B. Yeats dedicó al alzamiento, en el que se repiten estos hermosos versos al final de cada estrofa: All changed, changed utterly; a terrible beauty is born.

Quizás sea aquel sacrificio la razón por la que Irlanda es el país que más ama a sus creadores. No es raro, viajando por sus estrechas carreteras, encontrarse casas con los perfiles de escritores famosos pintados en sus fachadas. Yo he visto, por ejemplo, los rostros de Joyce y de Beckett decorando una pared en el condado de Kerry. Y en todas las ciudades abundan las estatuas de novelistas, poetas, pintores, músicos y dramaturgos.

Si Inglaterra ama a sus soldados, Francia a sus cocineros, Italia a sus tenores, Estados Unidos a sus actores y España a sus mártires, Irlanda ama a sus creadores y, en particular, a los escritores. No hay más que remitirse a los hechos: en 1969, a instancias de Charles Haughey, más tarde primer ministro, el Parlamento aprobó una ley, aún vigente, por la que los derechos de autor procedentes del trabajo creativo quedaban libres de impuestos.

Qué distinta nuestra historia. Cervantes fue encarcelado, Larra se pegó un tiro, Ganivet se arrojó a un lago de aguas frías, Lorca y Muñoz Seca murieron fusilados y cientos de creadores han vivido, a lo largo de nuestra tremebunda historia, la pena honda del exilio.

Nuestros políticos nunca nos han querido ni ayudado y les interesan, más que nuestras palabras, nuestras firmas en tiempos de elecciones. El resto del año sólo existen aquellos escritores y artistas que decoran los salones de los poderosos.

En estos tiempos, las leyes democráticas intentan proteger los derechos de autor y existe una organización, Cedro, que trata de evitar el uso incontrolado de los textos de los creadores. Gracias a ello, los escritores recogemos unas migajas anuales, en forma de unos cientos de euros si hay suerte, que Cedro recolecta mediante el cobro de un estipendio sobre la fotocopia o el “escaneado” -horrible palabra- de nuestras obras, eso que se conoce como “canon”. No es algo que dé para vivir, ni mucho menos; pero al menos sienta un derecho que impide que te birlen en forma impune tus palabras.

Y aún así, hay voces que se alzan criticando esa limosna, que casi lo es, en nombre de un extraño principio al que llaman “gratuidad de la cultura”. Y el pobre escritor se dice: ¿por qué no puedo yo vivir de lo que produzco y sí aquel que nos da de comer, o el banco que me presta dinero (cuando lo presta, claro), o quien nos cura, o quien nos representa en un Parlamento? ¿Por qué debe de ser gratis usar de la cultura y, sin embargo, pagamos por alimentarnos, por estar sanos y ¡Cuánta gente se asombra cuando un pobre poeta pretende cobrar por un pregón o una conferencia! “¿Pero no es cultura?”, preguntan atónitos. Y alguien responde con miedo a que le tomen por loco: ¿y no hacen cultura Plácido Domingo, o Paco de Lucía, o Mikel Barceló cuando cobran por cantar, tocar la guitarra o pintar el interior de una catedral? ¿Qué es cultura y qué no es?

Quizás los escritores españoles tendríamos que jugarnos la vida en una revuelta insensata para que nuestros políticos nos respeten y nuestro pueblo nos ame. O nacionalizarnos irlandeses y ahorrarnos los impuestos sobre las migajas que nos caen de vez en cuando.

A saber…

Agosto 6, 2009

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Una escritora piensa demandar a la autora de Crepúsculo, Stephenie Meyer, acusándola de plagio por copiar pasajes de un libro poco conocido llamado The Nocturne y usarlos en la obra romántica de vampiros Amanecer, señaló el martes un abogado.

 J. Craig Williams, quien representa a la autora de The Nocturne, Jordan Scott, señaló vía telefónica que en los pasajes en cuestión hay pocas similitudes de palabras, pero que los dos libros tienen personajes y una trama parecidas.

 La editorial de Meyer, Hachette Book Group, calificó las acusaciones de carentes de mérito, diciendo que La saga de Crepúsculo es una completa creación de Meyer y que ella no sabía nada de The Nocturne.

 Amanecer, publicado en 2008, es el cuarto libro de una serie de novelas sobre la adolescente Bella Swan atrapada en un romance prohibido con el vampiro Edward Cullen. Los libros, que de acuerdo a la editorial han vendido 70 millones de copias en todo el mundo, son la base para una serie de películas de los estudios Summit Entertainment.

 La primera película, Crepúsculo, ha recaudado más de 380 millones en la taquilla mundial, y la segunda, Luna nueva, será estrenada en noviembre. 

En Amanecer, Bella se casa con el vampiro Cullen y la obra la sigue durante un complicado embarazo y su nueva vida como vampiro.

 En una carta que Williams envió al grupo Hachette Book Group, el abogado entregó comparaciones de los dos libros de una boda, un capítulo de sexo en una playa y un pasaje donde un humano convertido en vampiro describe el desgarrador cambio. Entre otras similitudes, destacó que los personajes en los dos libros llaman a sus esposas “amor”.

 El grupo Hachette señaló en un comunicado que los libros de Meyer “han sido un éxito fenomenal” y que “no debería ser sorprendente escuchar que otras personas busquen subirse al carro de ese tipo de éxito”. Williams agregó que Scott piensa presentar una demanda por infracción a los derechos de autor contra Meyer esta o la próxima semana en una corte federal. ”Creo que los seguidores tienen que leer ambos libros y formar su propia opinión, como deberá hacerlo un juez”, sostuvo Williams.

El abogado añadió que Scott no piensa buscar beneficios monetarios por daños. Scott cargó en Internet capítulos de The Nocturne mientras trabajaba en la novela de vampiros, que escribió durante su época adolescente y publicó como un libro en 2006, explicó Williams. El abogado dijo desconocer cuántas copias del libro se vendieron.

El Confidencial – 06/08/2009

Oportunistas de lo imprescindible

Junio 25, 2009

Arturo Pérez Reverte

Patente de corso

XL Semanal -21/06/2009

No hace mucho, en una de esas cenas con Javier Marías que a veces nos sirven a uno o a otro, luego, para teclear un artículo que resuelva los respectivos compromisos semanales, comentábamos un hecho pintoresco que suele darse entre los comentaristas culturales a la hora de hablar de libros y autores. Un título, un nombre olvidados por completo o de los que nadie hace caso, incluso escritores despreciados o desconocidos por quienes se dicen árbitros de las bellas letras, se ponen de moda con un centenario, una película o una reedición oportuna. Entonces, buena parte de aquellos a quienes nunca oíste hablar de tales títulos o autores emiten alaridos entusiastas, cantando sus excelencias y colocándoles la etiquetaimprescindible. Que es el adjetivo que ciertos esnobs de la tecla, con alborozado entusiasmo de conversos, reservan indefectiblemente para libros o autores de los que no se habían ocupado antes, en su vida. Además, ellos nunca leen, sino que releen. «Estoy releyendo –escriben, imperturbables– a Ian Fleming. Un autor imprescindible.»Sorprende, por otra parte, que si tanto aprecian a determinado escritor, nunca hasta hoy le hayan dedicado una línea, y se acuerden de él sólo cuando una editorial prestigiosa o una edición afortunada lo ponen en primer plano. Pero quienes se lo montan de posar como culturillas exquisitos –Lo que podría escribir y no quiero, o cosas así– nunca recomiendan libros imprescindibles antes de que lo sean. Sería arriesgarse demasiado.

Comentaba esto con Javier, como digo, mientras despachábamos sendos filetes empanados. No solemos hablar de literatura propia ni ajena, pero esa noche íbamos por ahí. Yo mencioné a Roberto Bolaño. Como ya dije alguna vez en público, es un autor que me parecía –a mí, no a Javier– increíblemente avinagrado y aburrido cuando estaba vivo, y me lo sigue pareciendo muerto. Lo de avinagrado se explica porque en vida nadie le hizo caso ni compró sus libros; eso lo malhumoró mucho y solía meterse con otros autores como si ellos tuvieran la culpa. El caso es que, con el filete empanado a medias, puse a Bolaño como ejemplo. Aparte de que a mí me guste o no, dije, tiene guasa el asunto. Lees algunas columnas actuales de animadores culturales españoles y resulta que Bolaño es imprescindible. Eso, casualmente, ahora que su agente literario le ha montado una bestial promoción post mortem nulla voluptas en Estados Unidos. Podían haberlo dicho cuando estaba vivo y sin agente, digo yo. Ayudándolo a vender más libros y a tener menos mala leche.

Pasamos luego a hablar de otros autores que ciertos caraduras que hoy pretenden barajar la literatura ninguneaban o infravaloraban no hace muchas décadas: Stevenson, Conrad, Simenon, Eric Ambler, Budd Schulberg, Le Carré, Stephan Zweig, Schnitzler, el barón Corvo, Joseph Roth y otros. Autores, todos ellos, poco estimados entonces en España, o incluso insultados directamente, como era el caso de Zweig, novelista considerado menor hasta hace cuatro días; y que, a quienes descubrimos su Partida de ajedrez y sus obras completas en Editorial Juventud a finales de los años sesenta, nos causa mucha hilaridad que ahora no se le caiga a nadie de la boca. O de Conrad, cuyo Espejo del mar tradujo Marías hace la tira, cuando algunos tontos del ciruelo todavía consideraban al polaco sólo un aseado escritor de novelas marineras, y juraban que lo que había que leer era El Jarama, del por otra parte respetable Sánchez Ferlosio, o la imprescindible –permitan que ahí sí que me tronche– Larva, de Julián Ríos.


A los postres puse un ejemplo casual. Imagínate, dije, a un autor al que nadie haga caso. Poco conocido y leído. Traven, por ejemplo. Escritor maldito, marginal, autor de El barco de la muerte y Lo conocemos desde hace al menos treinta años y nos gusta a los dos. O, por lo menos, a mí. Pero aquí ningún periculto de suplemento literario lo menciona jamás, ni recomienda sus libros. Pregunta por él en una librería. No existe. Pues apuesto la tecla Ñ a que si mañana aparece un libro suyo en una buena editorial, una docena de pavos que no han leído a Traven en su puta vida se descolgarán con encendidos elogios. Para eso está Internet, para documentarse. Yo, lector de Traven de siempre. Voy a explicarles quién es. Etcétera.

Y bueno. El ejemplo era casual, como digo. Pillado por los pelos. Pero lo cierto es que profeta en España puede serlo cualquiera. Tres semanas después de la cena con Javier, la interesante y prestigiosa editorial Acantilado publicaba El tesoro de Sierra Madre. En el acto, como era de esperar, llovieron columnas y comentarios. Traven, naturalmente. Qué me van a contar a mí, a estas alturas. Traven esto y lo otro. Traven y yo. Travenólogo como soy, desde pequeñito. Con una palabra –nunca la habríamos adivinado– repitiéndose en cada artículo:imprescindible.

Miserias literarias

Junio 23, 2009

¿Quién sería este Prometeo?

Un blog finiquitado, que en tiempos tuvo su miga y que últimamente, muerto como el león que muerto da miedo, vuelve a dar que hablar.

Miserias literarias

Worts Sellers’

Junio 12, 2009

En la lista de los peor vendidos
La tribu de los ‘worst sellers’ defiende el romanticismo del fracaso literario


CRISTÓBAL RAMÍREZ – Madrid – 12/06/2009 
 
  
Los libros pueden durar los días que vive una mosca. Nacen, se imprimen, se colocan en la librería y al cabo de una semana reciben la extremaunción. Así que se les confina al infierno del último estante. Siete días de existencia. Es lo que ha sufrido en sus páginas La mujer por la ventana, un libro de relatos de la escritora venezolana Silvia Cordiliani. Talía Luis Casado, de la editorial Escalera, tuvo un flechazo con esos cuentos. Los buscó y los publicó. Ilusión. Lo más agrio llegó en forma de cifras: menos de 200 ejemplares vendidos. A eso están acostumbradas las editoriales pequeñas mientras observan cómo tótemes de las multinacionales les dan la espalda desde el escaparate. Representantes de los sellos Escalera, Salto de Página, Baile del Sol y Errata Naturae se reunieron ayer en la feria del libro para reivindicar su condición de perdedores. Al menos, en ventas. Se dicen worst sellers y, con cierta ironía, se enorgullecen de serlo. Qué remedio.

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“Sacrificamos el dinero por sentirnos orgullosos de lo que editamos” (Casado)
Encender el ordenador. Café. Ordenador. Comida y cena en el ordenador. Cuenta Talía que no les queda otro remedio que estar 24 horas con el chip del trabajo. Estas editoriales tienen entre dos y cuatro trabajadores. “Con ese estrés no podemos tener tanto contacto con los libreros”, se queja Irene Antón, de Errata Naturae. “Nos gustaría ser más visibles”. Pero no se achantan. Y quieren reivindicar cierto romanticismo.
“Soy una intrusa”, concede Irene. Es Talía quien muestra su carácter: “Sacrificamos el aspecto económico por sentirnos orgullosos de lo que publicamos. No ofrecemos tanto libro-espectáculo”. Sí son conscientes de que se tienen que hacer fuertes en Internet, en foros y blogs. “Pecamos de recién llegados. Es un territorio a explorar”, medita Irene. Les da rabia que no puedan acceder a los suplementos culturales porque las editoriales multinacionales se los meriendan. María José de Acuña, prudente y editora de Baile del Sol, tiene otro inconveniente: su empresa está en Canarias. “Desde la periferia es más difícil mostrar tu catálogo y asistir a encuentros”. Madrid y Barcelona pueden ser miopes.
A Carlos Jiménez Arribas se le escapa media sonrisa porque se lleva la palma. Ha publicado con Artemisa el volumen Viaje al ojo de un caballo, el libro menos vendido de la editorial (menos de 100 ejemplares) y, probablemente, el que menos se ha despachado en la feria. Es un worst seller. No se lo toma demasiado mal: “Trata de viajes, naturaleza y reflexión. Es un género raro. Por eso creo que no ha funcionado”. He ahí el riesgo.
La rareza, de vez en cuando, da el pelotazo. La anécdota la cuenta Pablo Mazo, de Salto de Página: Candaya editó en 2006 Nocilla dream, de Agustín Fernández Mallo. Era singular. Pues su autor fue venerado como dios posmoderno y consiguió que Alfaguara no pudiera resistirse a publicarle su siguiente título. En Plop, del autor argentino ya fallecido Rafael Pinedo, Pablo tenía puesta sus esperanzas. Una historia descarnada y subversiva. Las pocas ventas le dan un bofetón. Y así logran que la vida de un libro impreso se parezca a la de un insidioso insecto.

El Confidencial – 06/06/2009

Junio 10, 2009

CON LUPA

Zapatero pone orden en el agit-prop socialista

@Jesús Cacho – 06/06/2009

Foto de familia en el diario El País, una de esas imágenes que dicen más que mil palabras. Cinco personajes, casi todos desconocidos para el gran público excepto el que se apalanca en el centro del retrato, retranqueado en actitud campechana, las manos en los bolsillos, apoyando la rabadilla en alguna discreta protuberancia de profundidad desconocida. Juan Luis Cebrián sonríe y parece estar pasándolo muy bien. ¿De qué se ríe Cebrián? Buen director de periódico, mediocre novelista y pésimo gestor de empresa, el hombre fuerte de Prisa ha llevado hasta el borde mismo de la suspensión de pagos al primer grupo de comunicación y entretenimiento de habla hispana, un imperio que hace apenas dos años parecía inalcanzable a cualquier avatar. En lugar de despedirle, los dueños del capital le han redoblado los poderes. Ignacio Polanco ha demostrado que por sus venas corre sangre de horchata, y su hermano Manuel ha jurado fidelidad al bandarra. Con su habilidad para escurrir el bulto, Cebrián ha señalado al apestado: Javier Díez Polanco, abandonado por sus primos y expulsado del grupo como culpable del desastre. 

Cebrián sonríe con la mueca del cínico acostumbrado a tragarse sables sin mover un músculo. A su lado en el retrato aparece José Miguel Contreras, primer ejecutivo de La Sexta (Mediapro), un hombre al que el de Prisa ha llamado de todo menos bonito en los últimos tiempos. Pelillos a la mar. Prisa y Mediapro son dos borrachos que, después de discutir durante horas en la barra del bar, deciden ayudarse en plena noche para poder llegar a casa. En realidad, ha sido un guardia muy principal quien les ha obligado a caminar abrazados, les abre el portal y les conduce al ascensor: se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Dos cojos que flojean del mismo pie ideológico y padecen idéntico síndrome: no tienen un duro en el bolsillo. De modo que Cebrián se ha comido su orgullo y ahora se fotografía con quienes, a base de arrojo y caradura, le han puesto en evidencia. La salvación de Prisa pasa por fumar la pipa de la paz con el grupo mediático de los amigos de Zapatero, que son los que le han birlado los derechos del fútbol. Se come su orgullo y además acepta que Mediapro aparezca como la salvadora de Prisa, cuando, en el mejor de los casos, esta es sólo una verdad a medias.

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Porque Mediapro hubiera entrado en suspensión de pagos –concurso de acreedores lo llaman ahora- el próximo septiembre, cuando hubiera tenido que empezar a hacer efectivo el pago de los derechos del fútbol a los clubes: 600 millones de euros –100.000 millones de las antiguas pesetas- por temporada, durante cinco temporadas. Demasiado para Roures. A arreglar el desaguisado de las finanzas de ambos grupos ha acudido raudo el Gobierno ZP. Se trata de salvar, reforzándolo, el aparato de agitación y propaganda del socialismo español, indispensable para seguir ganando elecciones a base de operaciones de ingeniería social dirigidas a cambiar el sistema de valores de una sociedad. En junio de 2005, el Ejecutivo, violando letra y espíritu de la Ley, autorizó la conversión de un canal de pago (el Plus) en otro en abierto (La Cuatro). Cinco meses después, otorgó un nuevo canal de televisión analógica (La Sexta) a sus amigos de Mediapro. Cansado de la arrogancia de Cebrián, el Presidente había decidido crear su propio grupo de comunicación. Tres años y pico después, con ambos en bancarrota, Zapatero decide intervenir y poner orden, vía Fernández de la Vega, que es la encargada de estas operaciones de cirugía. Basta de líos de familia. Y si antes se repartieron nuevos canales para “aumentar el pluralismo e incrementar la oferta” (sic), ahora se les obliga a fusionarse, se supone que por idénticos motivos.

La operación de “arrejuntamiento” ha tenido otros padrinos no menos poderosos, tal que el re-nuevo presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Ejemplar, como siempre, la sociedad civil española: el hombre que abandonó el club por la puerta de servicio y con el rabo entre las piernas, ritorna vincitore dos años después sin elecciones y por aclamación. Ni una nota discordante. Solo ha faltado el aria de Aida cantada por la Callas. Pérez, como Laporta, necesita la pasta de la televisión como el comer. The show must go on. Ante la evidencia de que Mediapro iba a dejar a los clubes colgados de la brocha, Floro se ha reunido varias veces con Jaume Roures para urgirle a saldar sus diferencias con Prisa y firmar la paz. En el papel de go-between, Antonio García Ferreras, director general de La Sexta, el hombre que le lee los periódicos a ZP por las mañanas y que lleva meses reuniéndose con Pérez y Valdano para urdir el nuevo Madrid. El club blanco cobra 120 millones de euros por los derechos televisivos, una cifra importante aunque insuficiente para los fichajes galácticos que proyecta el nuevo mandatario, déficit que habrá que cubrir construyendo unas bonitas torres, con unos preciosos jardines ad hoc, en los terrenos donde hoy se levanta el Santiago Bernabéu en plena Castellana. Gallardón ya está advertido. Nueva operación especulativa a la vista.

Al margen de los sueños de grandeza de los chicos de Mediapro y su fantasmagórica Gol TV, lo cierto es que el fútbol de pago solo se puede ofrecer a través de Digital Plus, la única plataforma capaz de aportar a los dueños del negocio la seguridad de poder cobrar, es decir, sacar la pasta a los abonados. Salvo el partido semanal en abierto, que obviamente no será el mejor, se acabó ver la final de la Champions gratis total. La guerra civil que se ha venido librando entre los dos bandos de la izquierda mediática nos había malacostumbrado. A partir de septiembre, quien quiera ver fútbol del bueno tendrá que rascarse el bolsillo. Todos salen ganando, menos, naturalmente, los consumidores. Los amigos de Zapatero consolidan sus posiciones de poder y alejan el fantasma de la quiebra, mientras Prisa retorna al monopolio de concesión administrativa, la única filosofía de mercado que entiende. Digital Plus vuelve a tener valor. Ahora ya puede Cebrián pedir los 3.000 y más millones de euros que antaño reclamaba por la plataforma y que tantas risas ha provocado en la banca de negocios. ¡Oído cocina!, gritan en Telefónica.

Telefónica pagará esta ronda

 

Porque en este festival de nepotismo y arbitrariedad falta por aparecer cual Deus ex machina la primera multinacional española. Alguien tiene que pagar esta ronda, y ese alguien es Telefónica, la compañía dizque privada que en España está para un roto y para un descosido, desde financiar cátedras, de la mano de Covadonga O’Shea, para “impulsar la investigación en el sector de la moda y potenciar la formación de nuevos modistos”, hasta dar trabajo, es un decir, a los yernos de S.M. el Rey. El broche de oro, nunca mejor dicho, a esta gran operación política lo pondrá Telefónica comprando Digital Plus al Grupo Prisa, como reclama Cebrián, y por el precio que pide Cebrián. Con la sentencia del caso Tabacalera en los fogones judiciales, el margen de maniobra de César Alierta para resistirse a una seña de Moncloa se antoja más bien escaso. 

Operación política de altos vuelos, que consolida un nuevo emporio mediático al servicio de la “España de la Ceja”. Malas noticias para la derecha, que, ayuna de apoyos mediáticos, sigue sin enterarse de qué va esta vaina. Estamos ante una formidable concentración de poder mediático -que concluirá con la fusión de ambos grupos- y el práctico monopolio de la televisión de pago. Triunfo de Cebrián y progresiva pérdida de presencia de los Polanco, que se deshacen cual azucarillo. En lo que ZP respecta, utilización torticera del Poder en beneficio de los amigos, en un ejemplo más de la imparable deriva peronista de la democracia española. Las relaciones de amor-odio existentes entre ZP y Prisa son, en efecto, un calco de las que Kirchner mantiene con el Grupo Clarín. Una operación que tendrá consecuencias de futuro, al consolidar las opciones del gran trujamán leonés. En los últimos tiempos, las discrepancias entre Prisa y el Gobierno socialista han supuesto una corriente de aire fresco muy de agradecer en un país como el nuestro, tan acollonado a la hora de discrepar de la verdad oficial. El cierre de filas en la izquierda mediática blinda el aparato de agit-prop zapaterista y augura una nueva era glaciar en el invierno español de las libertades informativas.

Un premio ejemplar

Mayo 31, 2009

Es decir, un ejemplo de cómo se manejan los premios literarios en la hispánica Sonetolandia

 

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ADN – 31/05/2009

<<El escritor Luis Alberto de Cuenca ha sido el ganador de la decimoséptima edición del Premio de Poesía Manuel Alcántara, el de mayor dotación económica en España para un solo poema, con 6.000 euros, por su obra “Paseo vespertino”, según el fallo del jurado dado a conocer hoy.

De Cuenca (Madrid, 1950), que fue director de la Biblioteca Nacional y secretario de Estado de Cultura, ha sido uno de los más de ochocientos autores que han optado al premio, que han presentado unos 1.300 poemas.

Manuel Alcántara ha afirmado en el acto de lectura del fallo que la alta participación ha “desbordado” al jurado y ha añadido que le “conforta mucho” la cantidad de personas “que aspiran a un premio tan grande que lleva un nombre tan pequeño”.

Además, el poeta que da nombre al premio se ha congratulado de que en esta edición el poema galardonado “pertenezca a un poeta auténtico con una biografía espectacular”, Luis Alberto de Cuenca, “un hombre relevante y notorio en la vida española”, lo que supone la “suerte añadida” de que la entrega tendrá mayor repercusión.

Alcántara ha subrayado que en este premio “la honradez es absoluta” y “las plicas se abren cuando se sabe cuál es el poema premiado”, y por eso a lo largo de las diecisiete ediciones ha habido premiados “absolutamente desconocidos y otros muy sonoros, como Félix Grande o Antonio Hernández”.

“Luis Alberto de Cuenca prestigia el Premio Manuel Alcántara con la misma intensidad que el Premio Manuel Alcántara prestigia a Luis Alberto de Cuenca”, ha afirmado García López, que ha agregado que el hecho de que el ganador haya concurrido a este certamen “indica su calidad, intensidad y prestigio”.>>

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XVII Premio de Poesía “Manuel Alcántara”

BASES

  1. Este Premio está abierto a la participación de poetas de cualquier nacionalidad -excluidos los autores galardonados en anteriores ediciones  siempre que los trabajos que concursen estén escritos en lengua española.
  2. Las obras presentadas serán originales, inéditas y no premiadas en otro concurso literario y consistirán en un poema de tema y forma libre. No se admitirán traducciones ni adaptaciones.

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PASEO VESPERTINO

para Alicia

Tú y yo, amor, a caballo, por las suaves
laderas de un crepúsculo dorado
que vira a negro, tú y yo, luces tibias
frente a la oscuridad que va anegando
esta parte del mundo, rienda suelta,
sendos halcones en los puños, campo
a través, contra el tiempo de la muerte,
a favor de la vida y del verano,
contra cerrojos, contra cicatrices,
contra el silencio, contra el desamparo,
contra esos templos donde se refugian,
ávidos de mentiras, los malvados,
tú y yo solos en busca de emociones,
medievales y eternos, a caballo,
rumbo a ninguna parte, mientras brota
la orquídea de la noche a cada tranco
y queda atrás, hundiéndose en el polvo,
la borrosa silueta del ocaso,
tú y yo por los países de la bruma,
picando espuelas, dos enamorados
que unen sus corazones en la fronda
donde alumbran, gloriosos, los relámpagos,
y cabalgan oscuros por lo oscuro,
como un rey y una reina destronados.

Madrid, 22 mayo 2008.
 
Luis Alberto de Cuenca

Publicado el 19/07/2008 en Las afinidades selectivas.

 

Y tan selectivas… 

Escritores unidos

Mayo 30, 2009