Juan J. León

By Literary News

Dibujo

El próximo miércoles, 17 de junio, un grupo de amigos, poetas, escritores y artistas van a dedicar un homenaje a Juan León, fallecido en diciembre del pasado año. La cita es a las 8 de la tarde en los locales de la Fundación Andaluza de la Prensa, y escribo y detallo el día, hora y lugar porque los organizadores del evento agradecerán mucho su presencia, amigo lector, y la de cuantos quieran manifestar su aprecio a aquel hombre que quiso ser honesto y, prodigiosamente, nunca tuvo enemigos; quiso ser poeta y ahora sus versos satíricos, cargados de humor e inteligencia, nos llenan las horas en su recuerdo; quiso ser profesor de instituto y la biblioteca de un centro educativo, en Antequera, lleva hoy su nombre. Juan Jesús León hizo todo lo que debía hacer, fue un hombre libre y digno entre los demás hombres. Eso es lo que trataremos de celebrar en el encuentro del 17 de junio.

Se fue demasiado pronto, es el único inconveniente de su vida. Lo único que en verdad duele. Sesenta y muy pocos años no es edad para el adiós, aunque algunas enfermedades no respetan ni tienen criterio: con la enormidad de malvados, idóneos candidatos a la extinción que hay por el mundo, siempre se acuerdan de los otros, los mejores, los nuestros, a la hora del zarpazo. Lamentable paradoja que no merma un ápice la gratitud con que seguimos celebrando la vida del poeta.

Al final de la partida -dice el aserto árabe -, el peón y el rey acaban en la misma caja. Cierto. Pero también es cierto que no todos acaban de la misma manera. Para algunas personas, la muerte es el final de todo. Ni los ladrones de flores en el cementerio recordarán su nombre. Para otros, morir es una contingencia que traslada su ser de la actualidad a la posteridad, sin mayores tragedias. Juan J. León es una de esas personas privilegiadas. Yo, que solía verlo con poca frecuencia -en algunos encuentros de la tertulia del Salón, en la Academia de Buenas Letras -, sigo pensando en él y siento los vínculos que nos relacionaban con la misma viveza: su poesía, su amena conversación casi siempre en torno a cuestiones relacionadas con su actividad profesoral, el gusto por los recuerdos y el sabor del presente, la nostalgia del vino y de algunas amistades que no acabaron y no se extinguieron, pero ya no acudían porque, que se sepa, se puede viajar de este lado al otro de la existencia, pero billetes en sentido contrario aún no se venden en el suburbano de lo eterno. Si la vida tiene algún sentido, debe ser este: vivir para permanecer, alentar desde allá lejos el ánimo de quienes aún no hemos “cruzado el velo” -todo llegará, no apurarse -,  y encontrar al fin ese único gozo posible en la unificación con todo cuanto es y pudiera existir, esa destrucción hacia el amor sobre la que nos ilustraba un experto conocedor de la materia, el completamente necesario poeta Aleixandre.

Celia Correa, Gregorio Morales y Francisco Gil Craviotto llevan meses trabajando en este homenaje, en el que participarán Maribel González -viuda de Juan -, Alejandra y Pablo González, Javier Herrera, Rosa María Nadal, Juan Bautista Serrano, Enrique Morón, Fernando de Villena, Ángel Olgoso, José Lupiáñez, Miguel Arnas, Rafael Casares, Nicolás Palma, Teresa Melguizo y María Gallego. Y si alguien se me olvida, mis disculpas pido por la omisión. Ya sólo faltan ustedes, amables lectores, para hacerla completa. Como Juan se merece y como debe ser: el vivo al tajo y el amigo a destajo. Para siempre.

La Opinión de Granada – 14/06/2009

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