Archivo de Mayo 2009

Un premio ejemplar

Mayo 31, 2009

Es decir, un ejemplo de cómo se manejan los premios literarios en la hispánica Sonetolandia

 

V_Luis Alberto de Cuenca

 

ADN – 31/05/2009

<<El escritor Luis Alberto de Cuenca ha sido el ganador de la decimoséptima edición del Premio de Poesía Manuel Alcántara, el de mayor dotación económica en España para un solo poema, con 6.000 euros, por su obra “Paseo vespertino”, según el fallo del jurado dado a conocer hoy.

De Cuenca (Madrid, 1950), que fue director de la Biblioteca Nacional y secretario de Estado de Cultura, ha sido uno de los más de ochocientos autores que han optado al premio, que han presentado unos 1.300 poemas.

Manuel Alcántara ha afirmado en el acto de lectura del fallo que la alta participación ha “desbordado” al jurado y ha añadido que le “conforta mucho” la cantidad de personas “que aspiran a un premio tan grande que lleva un nombre tan pequeño”.

Además, el poeta que da nombre al premio se ha congratulado de que en esta edición el poema galardonado “pertenezca a un poeta auténtico con una biografía espectacular”, Luis Alberto de Cuenca, “un hombre relevante y notorio en la vida española”, lo que supone la “suerte añadida” de que la entrega tendrá mayor repercusión.

Alcántara ha subrayado que en este premio “la honradez es absoluta” y “las plicas se abren cuando se sabe cuál es el poema premiado”, y por eso a lo largo de las diecisiete ediciones ha habido premiados “absolutamente desconocidos y otros muy sonoros, como Félix Grande o Antonio Hernández”.

“Luis Alberto de Cuenca prestigia el Premio Manuel Alcántara con la misma intensidad que el Premio Manuel Alcántara prestigia a Luis Alberto de Cuenca”, ha afirmado García López, que ha agregado que el hecho de que el ganador haya concurrido a este certamen “indica su calidad, intensidad y prestigio”.>>

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XVII Premio de Poesía “Manuel Alcántara”

BASES

  1. Este Premio está abierto a la participación de poetas de cualquier nacionalidad -excluidos los autores galardonados en anteriores ediciones  siempre que los trabajos que concursen estén escritos en lengua española.
  2. Las obras presentadas serán originales, inéditas y no premiadas en otro concurso literario y consistirán en un poema de tema y forma libre. No se admitirán traducciones ni adaptaciones.

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PASEO VESPERTINO

para Alicia

Tú y yo, amor, a caballo, por las suaves
laderas de un crepúsculo dorado
que vira a negro, tú y yo, luces tibias
frente a la oscuridad que va anegando
esta parte del mundo, rienda suelta,
sendos halcones en los puños, campo
a través, contra el tiempo de la muerte,
a favor de la vida y del verano,
contra cerrojos, contra cicatrices,
contra el silencio, contra el desamparo,
contra esos templos donde se refugian,
ávidos de mentiras, los malvados,
tú y yo solos en busca de emociones,
medievales y eternos, a caballo,
rumbo a ninguna parte, mientras brota
la orquídea de la noche a cada tranco
y queda atrás, hundiéndose en el polvo,
la borrosa silueta del ocaso,
tú y yo por los países de la bruma,
picando espuelas, dos enamorados
que unen sus corazones en la fronda
donde alumbran, gloriosos, los relámpagos,
y cabalgan oscuros por lo oscuro,
como un rey y una reina destronados.

Madrid, 22 mayo 2008.
 
Luis Alberto de Cuenca

Publicado el 19/07/2008 en Las afinidades selectivas.

 

Y tan selectivas… 

El caballero Berlusconi

Mayo 31, 2009

Para muestra, un botón

 

Sant Jordi y el dragón español

Mayo 31, 2009

Según Ramón Tremosa, candidato de CiU en las elecciones europeas, en el actual panorama político Cataluña vendría a ser como Sant Jordi, representando “el centralismo español” al dragón que sucumbe bajo su montura. Eso sí, un dragón con dos cabezas, el PSOE y el PP. Reconozcámoslo, Tremosa ha construido una fina metáfora de tonos medievales que aparte ilustrar sobre al ánima bélica de todos los nacionalismos, evidencia los nebulosos referentes ideológicos de estas muchachadas tribales, un ideario atávico que fermenta en las brumas de la Historia, cuando las leyendas y mitos sustituían a la interpretación veraz de una realidad ininteligible para el vulgo, condenado a digerir explicaciones sobre su entorno y el sentido de su existencia que provenían del conocimiento mágico-religioso. Sant Jordi y el dragón como ejemplos. Claro que los nacionalismos -cuanto más moderados, más ideologizados en tal dirección -, continúan alentando esa vinculación religiosa, prácticamente mágica, con los orígenes de su excepcionalidad. Son como son por la gracia de Dios. Menos mal que a Tremosa no le ha dado por meter en liza a la Virgen de Montserrat, otro icono de reverencia para su clan, ni insinuar que el Santo Grial verdadero se encuentra en el sacro monasterio de tan gótica montaña. El debate con los nacionalistas gallegos habría sido inevitable porque, como todos los buenos votantes del BNG y afines saben desde niños, el auténtico Grial se encuentra en el monasterio de Cebreiro, custodiado por la Junta de Galicia con la inestimable colaboración de los herederos de don Elías Valiño, el famoso “cura de Cebrerio” que dedicó su vida a cuidar aquellos entornos preromanos y divulgar su devoción e inmensos conocimientos sobre el Camino de Santiago.

 

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Pero a lo que yo iba. Ya puesto a garabatear metáforas con su pizca de intención literaria, podía Tremosa haberse extendido un poco más, definiendo algunas honorables instituciones de su querida nación sin estado desde la perspectiva, siempre amplia y generosa, de lo imaginativo. Así por ejemplo, los niños que hablan castellano en la escuela, durante el recreo, y son amablemente reprendidos por sus profesores, podían compararse a Pinocchio y sus amigos gamberros, a quienes el Hada Madrina -la Generalitat -, hace crecer orejas de burro en castigo a su pésimo comportamiento. El papel de Pepito Grillo, aparte los profesores celosos en aplicar a rajatabla la normalización lingüística, podía interpretarlo perfectamente doña Pilar Rahola, alada criatura que va de Tele Cinco a TV3 como un servidor del WC al bidé, siempre con las mismas inexcusables premuras. Otra sugerencia: el departamento de delación cívica donde pueden los vernáculos denunciar a quienes no usen el idioma catalán para atenderlos, o no rotulen sus establecimientos en dicha lengua, podía compararse con la cueva de Alí Babá, donde era imposible penetrar si uno desconocía la contraseña -”en catalá, si us plau” -, mientras en la oscuridad de la cripta fulgía el gran tesoro, las rapiñas cometidas por no menos de cuarenta ladrones. Los agentes que se personan en estos establecimientos discordantes, empeñados en no usar la lengua del divino futbolístico Guardiola, podían asemejarse en la venerable Crónica Fabularia con El Ángel Exterminador y sus ayudantes, quienes comprobaban la correcta señalización de los hogares de los fieles -aquella sangre de cordero bendito -, y procedían a impartir la justicia divina en casa de los incrédulos. El ejemplo puede parecer exagerado porque en la Cataluña tripartita no se mata a los niños, sean primogénitos o lleguen en segundo o tercer llanto. Pero bueno, a falta de rigor bíblico siempre cabe la solución de asesinarles el nombre. Ningún José, ni Fernando, ni Alejo, tienen derecho a llamarse José, Fernando o Alejo en el sistema de educación primaria del oasis. Automáticamente, sin preguntar a padres ni madres ni perro que les ladre, se les renombra como Josep, Ferran, Aleix, guste o no guste a quienes los pasaron por el registro civil y, en algunos casos, la pila de bautismo. Eso sí, como los políticos son seres de otro mundo y disfrutan privilegios distintos al resto de los mortales, don Josep Lluís Carod Rovira se llama Josep Lluís “aquí y en Pekín, y nadie tiene derecho a cambiarme el nombre”, como muy claro dejó establecido en aquel célebre exabrupto televisivo de “Tengo una pregunta para usted”.

 

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¿Será por ejemplos? El dragón centralista de las dos cabezas -tres en Cataluña, por obra y deslealtad autonómica de ERC -, es como la Tarasca: condenado perpetuamente a soportar los livianos tacones de un maniquí ostentoso. Pequeño y ridículo. Hortera hasta lo cruel. Y la épica nacionalista, como las historias de la tía Paca: a los suyos cuentos mete y al vecino cuartos saca.

La Opinión de Granada – 31/05/2009

Escritores unidos

Mayo 30, 2009

¿A qué huele la literatura?

Mayo 25, 2009

ABC . 26/05/2009

Edición Castilla y León

 

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DICE un amigo mío con mala baba que, si al entierro de Franco hubieran asistido los hijos de todos los favorecidos y bendecidos por el Régimen -en señal de agradecimiento, se supone-, el sepelio se habría parecido mucho a un congreso socialista. ¡Hay que ver qué maldad! Este amigo mío es un hablador. Aunque lo que no sé es por qué me ha venido a la cabeza esta puntilla a propósito de la muerte del poeta José Miguel Ullán. Quizá sea porque he supuesto que a sus exequias habrá asistido, de ser bien nacida, la pléyade de escritores, poetas y artistas que le deben gran parte de lo que son y de lo que venden. Fue Ullán un poeta más visible que legible, con la fortuna de ver editada su obra completa en el completo sentido de la palabra. Sus «Ondulaciones» son una vida literaria con casi todos sus días; sólo faltan algunos: aquellos que el propio Ullán quiso borrar de su memoria y de la de los lectores.

A lo largo de los 70 y 80, Ullán supo sacarle partido al poder que le conferían una buena mano en los medios de comunicación de la época, unos largos dedos en la compleja maraña editorial del momento y una adscripción rotunda al pensamiento único. Quizá, quien menos supo rentabilizar las posibilidades de su propia creación fuese él mismo; pero no cabe duda de que ha dejado para la posteridad un legado y un estigma entre los que resulta difícil muchas veces delimitar una frontera.

Hay quien ingenuamente sigue pensando que, como dijo Larra, escribir en España es llorar. Nada más lejos de la realidad. En un mundillo tan prostituido por el dinero como otro cualquiera, el llanto ya no brota ni al cortar cebolla para sofreír ese bacalao correoso de las conferencias y los premios literarios, especialmente cuando vienen dotados con largueza. Resulta frecuente y muchas veces sonrojante comprobar cómo en España se cumple punto por punto lo que en Francia denunciara Brenner en sus Diarios: que la literatura huele a podredumbre. Por lo demás, que Ullán descanse en paz.

Camarlengo especial 007

Mayo 24, 2009

vaticano

Definitivamente, hay novelas para leerlas y otras para esperar a que las lleven al cine. Generalmente ganan con el guión -que pierdan valor literario es prácticamente imposible -, resultan más entretenidas y desde luego más baratas. Y si uno tiene el E-mule instalado, ni les cuento lo módico de la entrada. Que no digo que sea mi caso, conste a efectos de la tenaz SS/GAE y para tranquilidad de la ministra Sinde/Scargas. Excusado quedo.

Total que el otro día me embuché lo último de Dan Brown en formato cine, “Ángeles y demonios”. Peliculón. Si piensan ir a verlo no sigan leyendo este artículo, por cierto. Oigan, que a mí me da lo mismo estropearles la exposición, nudo y desenlace del drama; total, ya viene el argumento bastante afectado en su concepción original, prácticamente hecho unos zorros, pero luego no se quejen, que uno está aquí ganándose los garbanzos y no quiero líos con nadie. Así que vamos a lo que vamos.

camarlengo

Antiguamente, en las películas de intriga el asesino solía ser el mayordomo. La espectacular aportación de esta película a dicho género consiste en que han mutado al maestresala sospechoso de siempre por un joven y apuesto Ewan McGregor, camarlengo vaticano y Papa de Roma en funciones mientras el cónclave elige nuevo Pescador. Un Ewan McGregor, todo hay que decirlo, que se parece a su Obi-Wan Kenobi de la saga galáctica como un huevo frito al as de oros, y asemeja al presidente de la Cámara Apostólica y gobernador temporal de la Sede Vacante como ese mismo huevo frito a un esquimal cazando focas. Aunque la cuestión no se centra en la similitud, claro, sino en la verosimilitud. Imaginen ustedes a un cardenal de tan rancia jerarquía salvando a la cristiandad por el expeditivo método de hacerse con una cápsula de antimateria, ponerse a los mandos de un helicóptero supermoderno, ascender a impresionante altura con pericia de Madelman, lanzarse en paracaídas sobre Roma mientras allá en los cielos se produce una explosión de cinco o o siete megatones… y sobrevive el tío, cae en la mismita plaza de San Pedro entre aplausos y vítores de los desocupados que esperan la fumata blanca, saluda a la afición como Van Nistelrooy después de meter un golazo y, como cabe esperar, opta a promoción interna: de camarlengo a Sumo Pontífice por aclamación popular y méritos de guerra. Este gachó no es un camarlengo, es el agente 007 con sotana. Me ahorro describir otras hazañas que realiza a lo largo del film, no por falta de ganas sino de espacio, que la página se acaba cuando uno menos lo espera.

En cierta secuencia de la película, el protagonista, Tom Hanks en el papel de Robert Langdon, profesor americano muy célebre por haber introducido anotaciones marginales en el libro de familia de Jesucristo -véase “El código Da Vinci”, o no se vea, que no se pierden nada -, ese mismo menda, espeta a un comisario de policía y al superior de la guardia suiza vaticana: “Por Dios, ¿es que ustedes no conocen su propia historia?” Y ahí justamente se encuentra el quid de la cuestión, qué leches. Los europeos no nos enteramos de que nuestra historia no es, o no debería ser, una incesante trasmisión cultural definida por los ejes esenciales -no únicos -, del pensamiento clásico y la tradición cristiana. No señor. Si queremos que los doctores norteamericanos no se rían de nosotros y nos llamen palurdos y anticuados, deberíamos reescribir nuestra historia como han hecho ellos con la suya, a base de Rambos, misiones imposibles, salvamentos del soldado Ryan y, ante todo y sobre todo, muchos disparos, bombas y hostias como panes. A petardazos atómicos hay que resolver los asuntos de la Iglesia y el nombramiento del Sumo Pontífice, qué cónclave ni qué cardenales ni qué niño muerto. Eso son antiguallas y, si me apuran, “mariconás”.

Lo malo de todo esto es que, supongo, muchas personas habrán leído la novela, habrán visto la película y se habrán atiborrado con la “erudición” histórica que el cargante Langdon va esparciendo por doquier, como quien siembra matas de habas en verano. Si esos lectores/espectadores considerasen que han pasado un rato entretenido, por mí vale. Si alguno de ellos, aunque sólo uno fuera, creyese haber salido del evento más culto y más informado sobre “nuestra propia historia”… qué perspectiva tan horrenda. El Santo Padre, o en su defecto el camarlengo, nos valgan y nos salven. Aunque sea tiro limpio, ya puestos. 

La Opinión de Granada – 24/05/2009

 

 

 

 

 

 

 

Prensa gratuita

Mayo 21, 2009

PR NOTICIAS 20/05/2009

El dato es brutal: la tirada de abril de 2009 de los tres diarios gratuitos generalistas que siguen en pie ha sumado 1,21 millones de ejemplares, los mismos que tiraba 20 Minutos hace doce meses, pero en solitario. Y es que la caída de los ejemplares de Qué!, 20 Minutos y ADN ha sido del 37% en un año, marcando mínimos históricos para el sector. Doce meses después, la crisis de los gratuitos se acentúa y nos preguntamos si se ha tocado fondo. De momento, al menos parecen paralizados los recortes en estas tres cabeceras. 20

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  Las tiradas de los diarios gratuitos siguen cayendo como un castillo de naipes. En abril de 2008, todos superaban el millón de ejemplares en la calle y hoy, doce meses después entre los tres apenas pueden superar esta cifra. La principal explicación de los afectados es el recorte de gastos y de papel que significa imprimir menos ejemplares, no obstante, esta estrategia puede pasarle factura a unos periódicos que basan su éxito exclusivamente en el volumen de lectores. Los datos del EGM de momento, no les penalizan ya que han logrado mantenerse en los primeros lugares de la lista de los más leídos, a pesar de que en el periodo estudiado por la primera ola del año, han mostrado tiradas un 30% inferiores. El caso es que siguen cayendo. Al cerrar el año, sus tiradas cayeron un 20%, al final del primer trimestre un 30% y los datos de abril confirman que esta caída se acerca al 40%, en concreto un 37% de media para las tres cabeceras. Los datos del PGD para abril indican que si se comparan las cifras de abril de 2008 y las del mismo mes de 2009, 20 Minutos se deja un 38% (444.000 ejemplares menos) hasta los 730.000 números. Qué!, editado por Vocento, se ha dejado 400.000 ejemplares equivalentes a una caída del 38% hasta 660.000 números y ADN de Planeta ha perdido 369.000 ejemplares, un 35% menos hasta los 692.000 ejemplares. Muchos se preguntan, hasta cuándo estas cabeceras podrán reducir sus tiradas, sin que tenga un impacto directo en su número de lectores y por tanto en el valor de sus espacios publicitarios. En tanto, la publicidad sigue cayendo y durante este primer trimestre cayó una media del 30% en estas cabeceras.

A tontas y a locas

Mayo 17, 2009

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Qué semana. Empezó en lunes, como viene siendo habitual, con la resaca de comentarios que ha dejado en mi pueblo la visita de la ministra de Igualdad -es decir, de Discriminación y Desigualdad Progresista que lo Flipas-, con motivo de la inauguración de unas jornadas sobre “La feminización del derecho privado”. Como en estas latitudes la gente es de criterio llano, imaginen sus montañosas cábalas sobre qué será eso de la feminización del derecho. No obstante, el debate sobre la conveniencia de que los jueces utilicen medias de nylon bajo la toga quedó en segundo plano ante las protestas, no sé si fundadas pero muy ruidosas, sobre la “púa” que la ministra y sus ayudantes, “valets de chambre” y demás personal adscrito dejaron en el Parador donde se alojaron. Caramba, parece que la crisis es algo relativo: un viajante de comercio apoquina treinta y cinco euros por dormir en cualquier pensión y le duele lo más grande soltarlos; la ministra y su corte -las famosas “miembras pretorianas”-, en día y medio de estancia se pulieron unos muchos miles de euros a cargo de los presupuestos generales. Dormirían entre sábanas diseñadas por Ferrán Adriá, digo yo, que lo mismo valen para roncar calentitos que para el desayuno, a bocado limpio, nada más despertar, con los aromas de piel de sirena hilvanada con pespuntes de centollo sobre lecho de manteca “colorá” que arrullaron los sueños de Aíd@. Polémica habemus.

El martes la cosa se puso un poco más seria: murió Antonio Vega. El día estuvo nublado y la penuria plomiza nos hizo olvidar debates absurdos para conducirnos a consideraciones de más piel en flor. Siempre se mueren los mismos, qué jodienda. Con la cantidad de idóneos candidatos que hay en el mundo y la parca sin acertar los tajos de su guadaña. La procesión televisiva de “amigos de siempre” del artista, echando la lagrimita, fue casi tan penosa como la misma noticia. Menos mal que un día sólo tiene veinticuatro horas, y el siguiente trajo distintos afanes, como suele suceder.

En concreto, me metí en la página de un egregio escritor, en Facebook, que es una red social de esas de Internet. El menda se lo tiene bien montado, con club de fans incluido. Las entusiásticas seguidoras de su obra mantienen el ego del artista por las nubes: el más guapo, el más despejado, pobre, míralo, ahí tan solito y sin nadie que le cocine ni le caliente el lecho… Alguna de estas furibundas damas, en abochornante rizo de la obsecuencia femenina, incluso propone alojarlo en su casa cuando venga a Granada, sin que ninguno de los dos tenga que preocuparse por cocinar o fregar, ni siquiera por planchar, porque de eso “se encarga mi marido”.

Aquel cúmulo de dislates rayanos en el contoneo verbenero, me ratifica en dos convencimientos: Internet es un fino putiferio y algunas señoras hambrientas de emoción literaria precisan, efectivamente, de un rotundo ministerio de igualdad. A ver si las convencen de que para ser igual de memas que los hombres no necesitan parecerse a aquella célebre marquesona que invitaba a tomar café, día sí y día también, al inefable don Jacinto Benavente. Pretendía que el laureado dramaturgo entretuviera con su ingenio las horas mustias de la tarde madrileña, a beneficio suyo y de sus aristocráticas amigas. Don Jacinto -que todo sea dicho, prefería ir de merendola con algún soldado del cuartel próximo a su domicilio -, siempre se libraba con la misma excusa: “Señora, es que yo no puedo, no debo comparecer sin una concienzuda preparación, hablando a tontas y a locas”.

Total, que para tontilocas ellas, fina yo. En Facebook me llamo Tatiana, tengo 29 años, soy licenciada en empresariales, trabajo en Sevilla y estoy buenísima. Y he quedado con el pobrecito mío, solitario escritor ligón, la semana próxima. Cuando me vea de cuerpo presente a lo mejor no le gusto -hay mucho machista suelto -; o a la mejor sí. Desesperad, facebookeras: Tatiana es mucha Tatiana para vosotras. Y no necesito un marido que me cocine, friegue y planche. Según mis planes, en cuatro días lo hará el egregio por mí. Qué mala soy.

 

La Opinión de Granada – 17/05/09

dEsorDenada hABITAción

Mayo 13, 2009

La pastilla de la felicidad

Mayo 10, 2009

Están los médicos e investigadores farmacéuticos empeñados en encontrar la solución definitiva al mal del siglo, antiguamente llamado melancolía, afección propia de señoritas lectoras de Cumbres Borrascosas y otros excesos librescos; hoy se conoce como depresión y se ha vuelto dolencia democrática: sufren de ella el cartero, el futbolista, el presidente de una multinacional y su guardaespaldas. Todo el mundo tiene derecho a nutrir su historial médico con dolamas de empaque. Sufrir hemorroides, por ejemplo, ha dejado de ser cosa de pobres para convertirse en contratiempo interclasista. A la inversa, el malestar de los ricos, el trastorno de los espíritus elevados, ha conseguido situarse entre los achaques más populares. Antes, los pobres como mucho padecían de los nervios; las damas de sociedad, un poco de neurastenia y, en ocasionas, su mijilla de histeria, que se pasaba volando con una buena infusión de tila y dieta a base de agua del Carmen. Hoy las ciencias han adelantado mucho, poniendo al alcance del pueblo llano las psicopatías depresivas. Si son de carácter severo, mucho mejor. A grandes remedios, grandes males.

Lo último en la ciencia que estudia los sufrires del alma: La universidad de Iowa y el Centro Médico de Veteranos de esta ciudad estadounidense, han descubierto una proteína del cerebro que participa en la conducta del miedo y la ansiedad, lo que podría representar un gran avance en las terapias contra la depresión. Bueno, pero que sea verdad y de una vez por todas. La noticia, recogida en todos los medios de comunicación, especialmente los divulgativos científicos, recuerda demasiado a alharacas pretéritas, como el famoso Prozac, droga que curar, lo que se dice curar, no curaba la depresión; eso sí: mantenía por una temporada al paciente en estado tan virtuoso de gilipollez, que el sustitutivo parecía incluso eficaz. Luego, claro, el consumidor de la pastilla de la idiocia se daba cuenta de que la sidra El Gaitero y el “Cumiéres 2003” de “Duval-Leroy” no son lo mismo. Una cosa es estar bien y otra flotar en el mundo cual vulano, casi igual de sensitivo, a verlas venir.

Dibujo
A las pastillas esas que combaten -nunca previenen -, la ansiedad, la depresión la angustia, las fobias, etc, servidor les tiene fe como paliativos más o menos eficaces. En mi entorno familiar, sin ir más lejos, las consume hasta el perro. No exagero. El veterinario ha recetado al bicho una medicina titulada “TrankiDog” que, asegura, es mano de santo para la conducta en extremo nerviosa del animal, seguramente contagiado por el ambiente, pues no tiene el pobre quien lo saque a pasear, le eche de comer o le haga cucamonas sin llevar en el cuerpo, mínimo, su pizca de lexatín. Oigan, que podría ser mucho peor. Sin ir más lejos -porque sería lejísimos -, la familia de Malcolm Lowri conjuraba las depresiones, el stress y los malos royos metiéndose whisky por litros, de manera que en llegando la hora cenar se sentaban a la mesa del patriarca, le daban al trinque y ya no se levantaban hasta el día siguiente. Dormían derrumbados sobre el tapete lleno de manchurrones. O sea que menos mirar con la ceja levantada: lo que se receta en el médico y se vende en la farmacia, no puede ser malo. Que sane, ya es otro cantar. Pero como no se trata de curarse de nada porque el daño es consustancial a la herida absurda de la vida, sino de pasarla lo más decentemente que se pueda, sólo una exigencia podemos plantear los aficionados a las chuches benzodiacepínicas: si las trabajan y estudian, que las inventen a modo. Que no suceda como con el Prozac y otros reconductores del sentimiento: al principio serenos y al final borrachos de insensata abulia. Que hagan la gracia bien hecha, con los componentes básicos de la vida, amor y trabajo, concentrados en una esencia que sepa a turrón de chocolate. Ah… que por lo visto, me dicen, la vida sentimental de la gente no va muy allá, y del trabajo para qué hablar. Pues nada, no se apuren nuestros científicos. Metan más sabores de turrón, de más clases, en la pastilla de la felicidad. Pero invéntela de una vez, hombre, que hay muchas criaturas en lista de espera.

La Opinión de Granada – 10/05/2009