Sastre y el dolor

Junio 28, 2009 by josevicentepascual

No acabo de entender por qué la pasada semana se organizó tanta polémica sobre las declaraciones de Alfonso Sastre, portavoz más o menos oficial de la cuadra abertzale. Dijo lo que pensaba y lo que pensamos todos: si no hay negociación con los terroristas, sufriremos mucho. Ellos y nosotros. Lo de “ellos y nosotros” no es frase de posicionamiento mía, sino suya. En concreto escribió: “¡Pobres de nosotros, pero también de ustedes!” (Gara-21/06/09). Como las vías de pacificación parecen más que cortadas en esa senda, el diagnóstico, como dice mi peluquero estilista cuando me arregla las cejas, no es bueno.

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 En un artículo largo, ciertamente farragoso, en el que cita a Moliére y Thomas De Quincey -la intelectualidad, ya se sabe -, y en el que pone como ejemplo de ilustres prosistas/oradores a (sic) “grandes dirigentes” como Hugo Chávez y Fidel Castro -la edad, ya se sabe -, Alfonso Sastre no se aleja un punto ni una coma del programa político que defendió en las pasadas elecciones al parlamento europeo, con toda la legalidad de su parte y, por si había dudas, con declaración unánime del Tribunal Constitucional sobre lo legítimo de su candidatura. ¿Dónde está el problema? Un señor de sobra conocido expone tesis más que sabidas en un periódico que -vox pópuli -, defiende el proyecto del independentismo montaraz, el que se entrena quemando contenedores, se gradúa incendiando autobuses y alcanza el doctorado con el asesinato a traición o la cobarde bomba lapa. Nada nuevo bajo el sol. Conferir naturaleza política, o peor aún, convertir en asunto de debate ideológico los contenidos de esa nota escrita a conveniencia coyuntural de los señores de la capucha, no nos hace avanzar en la derrota definitiva del terrorismo augurada por Patxi López. Al contrario, se retrocede. Cada vez que un representante parlamentario, un dirigente de cualquier partido o asociación se refiere al “conflicto vasco” en términos que lo equiparen a controversia política, está situándose donde ellos quieren, en el terreno del debate de las ideas. Porque aquí no hay nada que debatir, ni con Sastre ni con Otegui ni con la momia rediviva de Sabino Arana. Esto es un pulso entre el Estado y una banda de criminales, los cuales, como la mafia siciliana y la ‘Ndrangheta calabresa, han conseguido vincular a sus intereses a una buena parte de la sociedad vasca, generando el fenómeno que el historiador italiano Giuseppe Carlo Marino, especialista en la materia, denomina con mucho acierto “mafiosidad”, es decir, la identificación de fines y métodos entre bandoleros, gatopardos y vecinos de misa los domingos y comunión por Pascua Florida.

En el funeral de Eduardo Puelles, proclamaba el presidente del gobierno vasco que los terroristas nunca van a conseguir sus objetivos, que su único camino de salida a esta situación es el que conduce a presido. Tiene mucha razón Patxi López. Lo malo es que ellos también saben que nunca conseguirán lo que dicen desear. Cómo no lo van a saber: es su forma de vida, la única manera que tienen de perpetuarse como organización y de mantener su negocio de extorsiones, tráfico de armas, control del mercado de consumibles ilegales -ustedes ya me entienden -, y et cétera. El terrorismo vasco nunca logrará su propósito porque no lo tiene, o mejor dicho: el único que tiene es prolongarse en el tiempo hasta que las ranas críen cola; y a seguir viviendo del crimen organizado, que es su empresa. Como la mafia siciliana, como la ‘Ndrangheta calabresa, el objetivo de esta gente no es el poder. ¿Qué harían con él? ¿Someter a toda la ciudadanía a la ley sangrienta del abertzalismo? Tampoco la independencia es un fin al que aspiren con sincera intención. ¿Para qué? ¿Para ser tiranuelos en Cantabria del Sur cuando pueden vivir del matonismo a costa de países como Francia y España? Lo que esta gente quiere es tiempo y tiempo, todo el tiempo del mundo dando vueltas al rustidor, dorándose la vida bajo el lema embustero de “patria y libertad” mientras se queman los demás, tanto metafórica como fácticamente. Es su modus vivendi, y en el trabajo hay que ser serio, aplicado y, sobre todo, tenaz. Para mantener esa ficción política necesitan la cobertura de algún que otro Sastre, invitados que de vez en cuando aviven el simulacro de un debate ideológico sobre “El asesinato considerado como una de las bellas artes”, ya puestos a citar a De Quincey. O en versión abertzale: “El asesinato considerado como forma decorosa de ganarse la vida”.

¿Debatir con ellos? Sí, en los tribunales. Lo dijo hace muchos años el argentino Aníbal Ponce: “Al fascismo no se le discute, se le combate”. Al crimen organizado idem de lo mismo. Si quieren discutir, que monten un cine forum en el penal del Puerto.

La Opinión de Granada – 28/06/2009

Oportunistas de lo imprescindible

Junio 25, 2009 by josevicentepascual

Arturo Pérez Reverte

Patente de corso

XL Semanal -21/06/2009

No hace mucho, en una de esas cenas con Javier Marías que a veces nos sirven a uno o a otro, luego, para teclear un artículo que resuelva los respectivos compromisos semanales, comentábamos un hecho pintoresco que suele darse entre los comentaristas culturales a la hora de hablar de libros y autores. Un título, un nombre olvidados por completo o de los que nadie hace caso, incluso escritores despreciados o desconocidos por quienes se dicen árbitros de las bellas letras, se ponen de moda con un centenario, una película o una reedición oportuna. Entonces, buena parte de aquellos a quienes nunca oíste hablar de tales títulos o autores emiten alaridos entusiastas, cantando sus excelencias y colocándoles la etiquetaimprescindible. Que es el adjetivo que ciertos esnobs de la tecla, con alborozado entusiasmo de conversos, reservan indefectiblemente para libros o autores de los que no se habían ocupado antes, en su vida. Además, ellos nunca leen, sino que releen. «Estoy releyendo –escriben, imperturbables– a Ian Fleming. Un autor imprescindible.»Sorprende, por otra parte, que si tanto aprecian a determinado escritor, nunca hasta hoy le hayan dedicado una línea, y se acuerden de él sólo cuando una editorial prestigiosa o una edición afortunada lo ponen en primer plano. Pero quienes se lo montan de posar como culturillas exquisitos –Lo que podría escribir y no quiero, o cosas así– nunca recomiendan libros imprescindibles antes de que lo sean. Sería arriesgarse demasiado.

Comentaba esto con Javier, como digo, mientras despachábamos sendos filetes empanados. No solemos hablar de literatura propia ni ajena, pero esa noche íbamos por ahí. Yo mencioné a Roberto Bolaño. Como ya dije alguna vez en público, es un autor que me parecía –a mí, no a Javier– increíblemente avinagrado y aburrido cuando estaba vivo, y me lo sigue pareciendo muerto. Lo de avinagrado se explica porque en vida nadie le hizo caso ni compró sus libros; eso lo malhumoró mucho y solía meterse con otros autores como si ellos tuvieran la culpa. El caso es que, con el filete empanado a medias, puse a Bolaño como ejemplo. Aparte de que a mí me guste o no, dije, tiene guasa el asunto. Lees algunas columnas actuales de animadores culturales españoles y resulta que Bolaño es imprescindible. Eso, casualmente, ahora que su agente literario le ha montado una bestial promoción post mortem nulla voluptas en Estados Unidos. Podían haberlo dicho cuando estaba vivo y sin agente, digo yo. Ayudándolo a vender más libros y a tener menos mala leche.

Pasamos luego a hablar de otros autores que ciertos caraduras que hoy pretenden barajar la literatura ninguneaban o infravaloraban no hace muchas décadas: Stevenson, Conrad, Simenon, Eric Ambler, Budd Schulberg, Le Carré, Stephan Zweig, Schnitzler, el barón Corvo, Joseph Roth y otros. Autores, todos ellos, poco estimados entonces en España, o incluso insultados directamente, como era el caso de Zweig, novelista considerado menor hasta hace cuatro días; y que, a quienes descubrimos su Partida de ajedrez y sus obras completas en Editorial Juventud a finales de los años sesenta, nos causa mucha hilaridad que ahora no se le caiga a nadie de la boca. O de Conrad, cuyo Espejo del mar tradujo Marías hace la tira, cuando algunos tontos del ciruelo todavía consideraban al polaco sólo un aseado escritor de novelas marineras, y juraban que lo que había que leer era El Jarama, del por otra parte respetable Sánchez Ferlosio, o la imprescindible –permitan que ahí sí que me tronche– Larva, de Julián Ríos.


A los postres puse un ejemplo casual. Imagínate, dije, a un autor al que nadie haga caso. Poco conocido y leído. Traven, por ejemplo. Escritor maldito, marginal, autor de El barco de la muerte y Lo conocemos desde hace al menos treinta años y nos gusta a los dos. O, por lo menos, a mí. Pero aquí ningún periculto de suplemento literario lo menciona jamás, ni recomienda sus libros. Pregunta por él en una librería. No existe. Pues apuesto la tecla Ñ a que si mañana aparece un libro suyo en una buena editorial, una docena de pavos que no han leído a Traven en su puta vida se descolgarán con encendidos elogios. Para eso está Internet, para documentarse. Yo, lector de Traven de siempre. Voy a explicarles quién es. Etcétera.

Y bueno. El ejemplo era casual, como digo. Pillado por los pelos. Pero lo cierto es que profeta en España puede serlo cualquiera. Tres semanas después de la cena con Javier, la interesante y prestigiosa editorial Acantilado publicaba El tesoro de Sierra Madre. En el acto, como era de esperar, llovieron columnas y comentarios. Traven, naturalmente. Qué me van a contar a mí, a estas alturas. Traven esto y lo otro. Traven y yo. Travenólogo como soy, desde pequeñito. Con una palabra –nunca la habríamos adivinado– repitiéndose en cada artículo:imprescindible.

Miserias literarias

Junio 23, 2009 by josevicentepascual

¿Quién sería este Prometeo?

Un blog finiquitado, que en tiempos tuvo su miga y que últimamente, muerto como el león que muerto da miedo, vuelve a dar que hablar.

Miserias literarias

Que se jodan

Junio 21, 2009 by josevicentepascual

Coherencia

Junio 21, 2009 by josevicentepascual

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Dicen los que dicen que saben que el cargo de la ministra gaditana con apellido operístico sin feminizar tiene los días contados, igual que su ministerio, uno de los inventos más inútiles y cursis en la historia de la democracia española. También dicen que va camino de Cádiz, para ir haciendo genio y figura de cara a las próximas elecciones municipales. Y que se lleva al novio, oigan, un señor que tenía un empleo estupendo aquí, en la andaluza comarca, pero tras la separación por causa del nombramiento ministerial de su pareja no tuvo más remedio que aceptar, a regañadientes desde luego, el puesto de delegado de la Junta de Andalucía en Madrid. ¿Qué dicen ustedes? ¿Que qué leches es eso de delegado de la Junta en Madrid? Pues miren, ni idea. Pregúntenle a Frasquito Martínez, que fue secretario de Cooperación Cultural con Osetia de en Medio. ¿Será por cargos? ¿Y será por amor a la familia? La ministra, que ha luchado lo indecible para que las mujeres trabajadoras pudieran beneficiarse de la “reunificación familiar”, es decir, que las trasladasen a centros próximos a su domicilio, dentro de la misma empresa, solucionó de plano su propia reunificación: yo al ministerio, tú a ser delegado en Madrid de lo que haga falta y Dios en la de todos. Eso es coherencia. No sé por qué las asociaciones en defensa de la familia y demás reaccionarios han criticado tanto la gestión de esta pionera, con el esmero que cuida su propio jardín. Una incomprendida, eso es la ministra de apellido no feminizado.

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Más coherencia. El gobierno de la nación acaba de aprobar, porque sí, un decreto según el cual se conceden 1.800.000 de euros a las Comunidades Autónomas, en compensación por haber suprimido el impuesto sobre patrimonio. En román paladino: lo que antes pagaban los más adinerados, ahora lo abonamos a escote entre todos los españoles. Eso es socialismo fino, sí señor. ¿Vamos a dejar que unos cuantos opulentos vayan por ahí dándose tono porque pagan demasiados impuestos? Quita allá. Esta ronda va de nuestra cuenta, y los ricos que se metan el dinero donde les quepa. Se hace cierto, finalmente, el ideario utópico de La Internacional: los pobres de la tierra son amos del mundo, porque, que se sepa, quien paga manda. ¿O no?

Más dinero, es la guerra. El gobierno –el mismo de antes, el de España–, acaba de meter una subida al tabaco y la gasolina de no te menees, un alza del 19% que repercute en incrementos de hasta el 27% en dichos consumibles. ¿No creerían que la crisis iba a quedarse solamente en la destrucción de empleo? No sea usted ingenuo, don Froilán. El aumento piramidal del paro es sólo la primera fase. Lo que nuestros mandamases aún no han explicado, porque no les interesa, es que ahora toca mantener, entre todos, el coste social de 4.000.000 de desempleados, amén de soportar el cataclismo económico que supone la cesación de actividad productiva por esa ingente cantidad de trabajadores. ¿Más román paladino? Pues nada, que primero llega el paro y después la inflación. Arriba los precios, el cielo es el techo. Pero claro, estimado vecino, como usted no fuma y coge el coche una vez al año, para bajarse al remojón de Calahonda, pues no ve motivos para inquietarse. Tampoco los había hace un año, cuando el ministro de Economía, coherente con la euforia electoral de su partido, juraba por San Veluto y negaba que hubiera crisis económica en el horizonte. Se lo explico parafraseando a Bertolt Brecht, a ver si nos enteramos. Primero subieron el precio del tabaco, pero como no fumo, no me preocupó; después subió la gasolina, pero como soy un ciudadano modelo y uso los transportes públicos, tampoco me preocupó; más tarde subió la ternera, pero como soy vegetariano, me dio lo mismo; ahora, el billete de autobús vale 3,50 euros y la barra de pan 2,75… Pero ya es demasiado tarde.

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Bueno, no nos pongamos catastrofistas. Siempre quedará el recurso de jugar a la Primitiva, que es otra fuente de financiación importantísima para el Estado. Tal como reza un cartel del Organismo de Loterías, el cual puede verse en cualquier administración: “A jugar, que son dos días”.

Contra la disgregación familiar, cargazo para el niño y helado de piña para la niña; contra tabaquismo, rapiña y otro helado de piña; contra la presión fiscal sufrida por los acaudalados, que paguen los pobres; contra el paro, subida de precios –así nos vamos jodiendo todos, que es lo democrático–; y contra la lacra de la ludopatía, “A jugar, que son dos días”. Lo dicho: coherencia. No nos merecemos a este gobierno.

La Opinión de Granada – 21/06/2009

Juan J. León

Junio 14, 2009 by josevicentepascual

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El próximo miércoles, 17 de junio, un grupo de amigos, poetas, escritores y artistas van a dedicar un homenaje a Juan León, fallecido en diciembre del pasado año. La cita es a las 8 de la tarde en los locales de la Fundación Andaluza de la Prensa, y escribo y detallo el día, hora y lugar porque los organizadores del evento agradecerán mucho su presencia, amigo lector, y la de cuantos quieran manifestar su aprecio a aquel hombre que quiso ser honesto y, prodigiosamente, nunca tuvo enemigos; quiso ser poeta y ahora sus versos satíricos, cargados de humor e inteligencia, nos llenan las horas en su recuerdo; quiso ser profesor de instituto y la biblioteca de un centro educativo, en Antequera, lleva hoy su nombre. Juan Jesús León hizo todo lo que debía hacer, fue un hombre libre y digno entre los demás hombres. Eso es lo que trataremos de celebrar en el encuentro del 17 de junio.

Se fue demasiado pronto, es el único inconveniente de su vida. Lo único que en verdad duele. Sesenta y muy pocos años no es edad para el adiós, aunque algunas enfermedades no respetan ni tienen criterio: con la enormidad de malvados, idóneos candidatos a la extinción que hay por el mundo, siempre se acuerdan de los otros, los mejores, los nuestros, a la hora del zarpazo. Lamentable paradoja que no merma un ápice la gratitud con que seguimos celebrando la vida del poeta.

Al final de la partida -dice el aserto árabe -, el peón y el rey acaban en la misma caja. Cierto. Pero también es cierto que no todos acaban de la misma manera. Para algunas personas, la muerte es el final de todo. Ni los ladrones de flores en el cementerio recordarán su nombre. Para otros, morir es una contingencia que traslada su ser de la actualidad a la posteridad, sin mayores tragedias. Juan J. León es una de esas personas privilegiadas. Yo, que solía verlo con poca frecuencia -en algunos encuentros de la tertulia del Salón, en la Academia de Buenas Letras -, sigo pensando en él y siento los vínculos que nos relacionaban con la misma viveza: su poesía, su amena conversación casi siempre en torno a cuestiones relacionadas con su actividad profesoral, el gusto por los recuerdos y el sabor del presente, la nostalgia del vino y de algunas amistades que no acabaron y no se extinguieron, pero ya no acudían porque, que se sepa, se puede viajar de este lado al otro de la existencia, pero billetes en sentido contrario aún no se venden en el suburbano de lo eterno. Si la vida tiene algún sentido, debe ser este: vivir para permanecer, alentar desde allá lejos el ánimo de quienes aún no hemos “cruzado el velo” -todo llegará, no apurarse -,  y encontrar al fin ese único gozo posible en la unificación con todo cuanto es y pudiera existir, esa destrucción hacia el amor sobre la que nos ilustraba un experto conocedor de la materia, el completamente necesario poeta Aleixandre.

Celia Correa, Gregorio Morales y Francisco Gil Craviotto llevan meses trabajando en este homenaje, en el que participarán Maribel González -viuda de Juan -, Alejandra y Pablo González, Javier Herrera, Rosa María Nadal, Juan Bautista Serrano, Enrique Morón, Fernando de Villena, Ángel Olgoso, José Lupiáñez, Miguel Arnas, Rafael Casares, Nicolás Palma, Teresa Melguizo y María Gallego. Y si alguien se me olvida, mis disculpas pido por la omisión. Ya sólo faltan ustedes, amables lectores, para hacerla completa. Como Juan se merece y como debe ser: el vivo al tajo y el amigo a destajo. Para siempre.

La Opinión de Granada – 14/06/2009

Worts Sellers’

Junio 12, 2009 by josevicentepascual

En la lista de los peor vendidos
La tribu de los ‘worst sellers’ defiende el romanticismo del fracaso literario


CRISTÓBAL RAMÍREZ – Madrid – 12/06/2009 
 
  
Los libros pueden durar los días que vive una mosca. Nacen, se imprimen, se colocan en la librería y al cabo de una semana reciben la extremaunción. Así que se les confina al infierno del último estante. Siete días de existencia. Es lo que ha sufrido en sus páginas La mujer por la ventana, un libro de relatos de la escritora venezolana Silvia Cordiliani. Talía Luis Casado, de la editorial Escalera, tuvo un flechazo con esos cuentos. Los buscó y los publicó. Ilusión. Lo más agrio llegó en forma de cifras: menos de 200 ejemplares vendidos. A eso están acostumbradas las editoriales pequeñas mientras observan cómo tótemes de las multinacionales les dan la espalda desde el escaparate. Representantes de los sellos Escalera, Salto de Página, Baile del Sol y Errata Naturae se reunieron ayer en la feria del libro para reivindicar su condición de perdedores. Al menos, en ventas. Se dicen worst sellers y, con cierta ironía, se enorgullecen de serlo. Qué remedio.

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“Sacrificamos el dinero por sentirnos orgullosos de lo que editamos” (Casado)
Encender el ordenador. Café. Ordenador. Comida y cena en el ordenador. Cuenta Talía que no les queda otro remedio que estar 24 horas con el chip del trabajo. Estas editoriales tienen entre dos y cuatro trabajadores. “Con ese estrés no podemos tener tanto contacto con los libreros”, se queja Irene Antón, de Errata Naturae. “Nos gustaría ser más visibles”. Pero no se achantan. Y quieren reivindicar cierto romanticismo.
“Soy una intrusa”, concede Irene. Es Talía quien muestra su carácter: “Sacrificamos el aspecto económico por sentirnos orgullosos de lo que publicamos. No ofrecemos tanto libro-espectáculo”. Sí son conscientes de que se tienen que hacer fuertes en Internet, en foros y blogs. “Pecamos de recién llegados. Es un territorio a explorar”, medita Irene. Les da rabia que no puedan acceder a los suplementos culturales porque las editoriales multinacionales se los meriendan. María José de Acuña, prudente y editora de Baile del Sol, tiene otro inconveniente: su empresa está en Canarias. “Desde la periferia es más difícil mostrar tu catálogo y asistir a encuentros”. Madrid y Barcelona pueden ser miopes.
A Carlos Jiménez Arribas se le escapa media sonrisa porque se lleva la palma. Ha publicado con Artemisa el volumen Viaje al ojo de un caballo, el libro menos vendido de la editorial (menos de 100 ejemplares) y, probablemente, el que menos se ha despachado en la feria. Es un worst seller. No se lo toma demasiado mal: “Trata de viajes, naturaleza y reflexión. Es un género raro. Por eso creo que no ha funcionado”. He ahí el riesgo.
La rareza, de vez en cuando, da el pelotazo. La anécdota la cuenta Pablo Mazo, de Salto de Página: Candaya editó en 2006 Nocilla dream, de Agustín Fernández Mallo. Era singular. Pues su autor fue venerado como dios posmoderno y consiguió que Alfaguara no pudiera resistirse a publicarle su siguiente título. En Plop, del autor argentino ya fallecido Rafael Pinedo, Pablo tenía puesta sus esperanzas. Una historia descarnada y subversiva. Las pocas ventas le dan un bofetón. Y así logran que la vida de un libro impreso se parezca a la de un insidioso insecto.

El Confidencial – 06/06/2009

Junio 10, 2009 by josevicentepascual

CON LUPA

Zapatero pone orden en el agit-prop socialista

@Jesús Cacho – 06/06/2009

Foto de familia en el diario El País, una de esas imágenes que dicen más que mil palabras. Cinco personajes, casi todos desconocidos para el gran público excepto el que se apalanca en el centro del retrato, retranqueado en actitud campechana, las manos en los bolsillos, apoyando la rabadilla en alguna discreta protuberancia de profundidad desconocida. Juan Luis Cebrián sonríe y parece estar pasándolo muy bien. ¿De qué se ríe Cebrián? Buen director de periódico, mediocre novelista y pésimo gestor de empresa, el hombre fuerte de Prisa ha llevado hasta el borde mismo de la suspensión de pagos al primer grupo de comunicación y entretenimiento de habla hispana, un imperio que hace apenas dos años parecía inalcanzable a cualquier avatar. En lugar de despedirle, los dueños del capital le han redoblado los poderes. Ignacio Polanco ha demostrado que por sus venas corre sangre de horchata, y su hermano Manuel ha jurado fidelidad al bandarra. Con su habilidad para escurrir el bulto, Cebrián ha señalado al apestado: Javier Díez Polanco, abandonado por sus primos y expulsado del grupo como culpable del desastre. 

Cebrián sonríe con la mueca del cínico acostumbrado a tragarse sables sin mover un músculo. A su lado en el retrato aparece José Miguel Contreras, primer ejecutivo de La Sexta (Mediapro), un hombre al que el de Prisa ha llamado de todo menos bonito en los últimos tiempos. Pelillos a la mar. Prisa y Mediapro son dos borrachos que, después de discutir durante horas en la barra del bar, deciden ayudarse en plena noche para poder llegar a casa. En realidad, ha sido un guardia muy principal quien les ha obligado a caminar abrazados, les abre el portal y les conduce al ascensor: se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Dos cojos que flojean del mismo pie ideológico y padecen idéntico síndrome: no tienen un duro en el bolsillo. De modo que Cebrián se ha comido su orgullo y ahora se fotografía con quienes, a base de arrojo y caradura, le han puesto en evidencia. La salvación de Prisa pasa por fumar la pipa de la paz con el grupo mediático de los amigos de Zapatero, que son los que le han birlado los derechos del fútbol. Se come su orgullo y además acepta que Mediapro aparezca como la salvadora de Prisa, cuando, en el mejor de los casos, esta es sólo una verdad a medias.

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Porque Mediapro hubiera entrado en suspensión de pagos –concurso de acreedores lo llaman ahora- el próximo septiembre, cuando hubiera tenido que empezar a hacer efectivo el pago de los derechos del fútbol a los clubes: 600 millones de euros –100.000 millones de las antiguas pesetas- por temporada, durante cinco temporadas. Demasiado para Roures. A arreglar el desaguisado de las finanzas de ambos grupos ha acudido raudo el Gobierno ZP. Se trata de salvar, reforzándolo, el aparato de agitación y propaganda del socialismo español, indispensable para seguir ganando elecciones a base de operaciones de ingeniería social dirigidas a cambiar el sistema de valores de una sociedad. En junio de 2005, el Ejecutivo, violando letra y espíritu de la Ley, autorizó la conversión de un canal de pago (el Plus) en otro en abierto (La Cuatro). Cinco meses después, otorgó un nuevo canal de televisión analógica (La Sexta) a sus amigos de Mediapro. Cansado de la arrogancia de Cebrián, el Presidente había decidido crear su propio grupo de comunicación. Tres años y pico después, con ambos en bancarrota, Zapatero decide intervenir y poner orden, vía Fernández de la Vega, que es la encargada de estas operaciones de cirugía. Basta de líos de familia. Y si antes se repartieron nuevos canales para “aumentar el pluralismo e incrementar la oferta” (sic), ahora se les obliga a fusionarse, se supone que por idénticos motivos.

La operación de “arrejuntamiento” ha tenido otros padrinos no menos poderosos, tal que el re-nuevo presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Ejemplar, como siempre, la sociedad civil española: el hombre que abandonó el club por la puerta de servicio y con el rabo entre las piernas, ritorna vincitore dos años después sin elecciones y por aclamación. Ni una nota discordante. Solo ha faltado el aria de Aida cantada por la Callas. Pérez, como Laporta, necesita la pasta de la televisión como el comer. The show must go on. Ante la evidencia de que Mediapro iba a dejar a los clubes colgados de la brocha, Floro se ha reunido varias veces con Jaume Roures para urgirle a saldar sus diferencias con Prisa y firmar la paz. En el papel de go-between, Antonio García Ferreras, director general de La Sexta, el hombre que le lee los periódicos a ZP por las mañanas y que lleva meses reuniéndose con Pérez y Valdano para urdir el nuevo Madrid. El club blanco cobra 120 millones de euros por los derechos televisivos, una cifra importante aunque insuficiente para los fichajes galácticos que proyecta el nuevo mandatario, déficit que habrá que cubrir construyendo unas bonitas torres, con unos preciosos jardines ad hoc, en los terrenos donde hoy se levanta el Santiago Bernabéu en plena Castellana. Gallardón ya está advertido. Nueva operación especulativa a la vista.

Al margen de los sueños de grandeza de los chicos de Mediapro y su fantasmagórica Gol TV, lo cierto es que el fútbol de pago solo se puede ofrecer a través de Digital Plus, la única plataforma capaz de aportar a los dueños del negocio la seguridad de poder cobrar, es decir, sacar la pasta a los abonados. Salvo el partido semanal en abierto, que obviamente no será el mejor, se acabó ver la final de la Champions gratis total. La guerra civil que se ha venido librando entre los dos bandos de la izquierda mediática nos había malacostumbrado. A partir de septiembre, quien quiera ver fútbol del bueno tendrá que rascarse el bolsillo. Todos salen ganando, menos, naturalmente, los consumidores. Los amigos de Zapatero consolidan sus posiciones de poder y alejan el fantasma de la quiebra, mientras Prisa retorna al monopolio de concesión administrativa, la única filosofía de mercado que entiende. Digital Plus vuelve a tener valor. Ahora ya puede Cebrián pedir los 3.000 y más millones de euros que antaño reclamaba por la plataforma y que tantas risas ha provocado en la banca de negocios. ¡Oído cocina!, gritan en Telefónica.

Telefónica pagará esta ronda

 

Porque en este festival de nepotismo y arbitrariedad falta por aparecer cual Deus ex machina la primera multinacional española. Alguien tiene que pagar esta ronda, y ese alguien es Telefónica, la compañía dizque privada que en España está para un roto y para un descosido, desde financiar cátedras, de la mano de Covadonga O’Shea, para “impulsar la investigación en el sector de la moda y potenciar la formación de nuevos modistos”, hasta dar trabajo, es un decir, a los yernos de S.M. el Rey. El broche de oro, nunca mejor dicho, a esta gran operación política lo pondrá Telefónica comprando Digital Plus al Grupo Prisa, como reclama Cebrián, y por el precio que pide Cebrián. Con la sentencia del caso Tabacalera en los fogones judiciales, el margen de maniobra de César Alierta para resistirse a una seña de Moncloa se antoja más bien escaso. 

Operación política de altos vuelos, que consolida un nuevo emporio mediático al servicio de la “España de la Ceja”. Malas noticias para la derecha, que, ayuna de apoyos mediáticos, sigue sin enterarse de qué va esta vaina. Estamos ante una formidable concentración de poder mediático -que concluirá con la fusión de ambos grupos- y el práctico monopolio de la televisión de pago. Triunfo de Cebrián y progresiva pérdida de presencia de los Polanco, que se deshacen cual azucarillo. En lo que ZP respecta, utilización torticera del Poder en beneficio de los amigos, en un ejemplo más de la imparable deriva peronista de la democracia española. Las relaciones de amor-odio existentes entre ZP y Prisa son, en efecto, un calco de las que Kirchner mantiene con el Grupo Clarín. Una operación que tendrá consecuencias de futuro, al consolidar las opciones del gran trujamán leonés. En los últimos tiempos, las discrepancias entre Prisa y el Gobierno socialista han supuesto una corriente de aire fresco muy de agradecer en un país como el nuestro, tan acollonado a la hora de discrepar de la verdad oficial. El cierre de filas en la izquierda mediática blinda el aparato de agit-prop zapaterista y augura una nueva era glaciar en el invierno español de las libertades informativas.

El fumador impasible

Junio 7, 2009 by josevicentepascual

Lo del pasado 31 de mayo, Día Sin Tabaco, fue de traca. A ver si me he enterado bien de la cuestión, que parece alarmante. Resulta que hay una sustancia tremendamente dañina, no sólo para la salud de quienes la consumen sino para cuantos están a su alrededor. Dicha sustancia, el tabaco, provocará la muerte de 400 millones de personas en los próximos veinte años, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Más fallecimientos que los causados por todas las guerras mundiales y locales, explosiones y catástrofes nucleares, dictaduras homicidas, campos de exterminio, huracanes, terremotos, incendios, siniestros automovilísticos, accidentes aéreos, naufragios… durante el siglo pasado y lo que llevamos del XXI. Más muertos que los achacables al SIDA, las hambrunas, epidemias de toda clase y cualquier azote que haya sufrido la humanidad hasta el presente.

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Cualquier persona en su sano juicio, ante estos datos escalofriantes, deduciría de inmediato que es urgente, inaplazable, extirpar de raíz la producción, comercialización y consumo de dicha sustancia. Prohibirla de la misma manera y combatirla con idéntica contundencia a la utilizada para perseguir otras sustancias ilegales, drogas cuyos estragos, comparados con los del tabaco, son algo así como poner en la balanza una liebre y un mastín leonés. Cualquier gobierno que pretenda defender, promover y precaver la salud de la población, no dudaría en penalizar severamente el uso, consumo y tráfico de las asesinas cajetillas de tabaco. Cierto es que dejar “seco” el mercado, de golpe, causaría enormes gastos médicos en atención a los adictos, enfrentados súbitamente al síndrome de abstinencia. Pero no es menos verdad que las enfermedades atribuibles al tabaco ya ocasionan gastos exorbitantes a la sanidad pública, de manera que saldríamos lo comido por lo servido, con el beneficio añadido de haber encarado el problema de una vez. Con coherencia.
Pero no. Mire usted por dónde, no. El Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, el Foro Español de Pacientes, la Sociedad Española de Cardiología, la Asociación Española contra el Cáncer y las Sociedades de Neumología y Cardiología, en respuesta coyuntural a este panorama expuesto por la OMS, lanzaron su propuesta con motivo del Día Sin Tabaco: subir 20 céntimos la cajetilla.
Pero vamos a ver, señores míos, estimados conciudadanos… Vamos a ver, vamos a ver. Que no estamos hablando de una mala costumbre como escupir en la acera, con riesgo de que pase una ancianita, pise el lapo, resbale y se rompa la cadera. Que no hablamos de la gripe porcina, cuyo número de víctimas en España, al día de hoy, ha sido de una o ninguna. Que nos estamos refiriendo a una plaga, la de peores consecuencias en la historia de la humanidad, con una perspectiva calculada de 400.000.000 de muertos, con sus correspondientes 400.000.000 de dramas familiares, con los inmensos medios sanitarios que necesitarán esos 400.000.000 de pacientes terminales. Un apocalipsis. De eso hablamos, o mejor dicho: de eso habla la OMS, que no es Perico el de los Palotes precisamente.
¿De verdad alguien cree que subir 20 céntimos la cajetilla es “la medida aislada más eficaz para reducir el consumo”, tal como se afirma desde el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo? Qué poca filosofía de fumador tienen los no fumadores, dicho sea esto con todos mis respetos. Un servidor, que conoce a unos cuantos fumadores -yo mismo sin ir más lejos -, sabe perfectamente lo que vamos a hacer en cuanto suba 20 céntimos la cajetilla: resolver el problema por el expeditivo método de pagar 20 céntimos más. Quizás alguno compre con la decidida convicción de que “es la última”. Pero en cuanto haya hecho seis o siete visitas al estanco y se haya acostumbrado al desembolso extra, y cuadrado su economía para vicios a esta contingencia… si te he visto no me acuerdo.
De verdad que no. La solución es evidente y, creo, obligatoria: prohibición absoluta. Cualquier día se le ocurre a un abogado de esos de las películas americanas meter un pleito al gobierno español por estar cometiendo un delito contra la salud pública, y ya la tenemos bien liada. La demanda está bien clara en sus fundamentos: saben que mata, permiten que se venda y se quedan con casi todo el beneficio de este comercio mortal. Hay que curarse en salud, nunca mejor dicho. Ley y humo, al mismo tiempo, no puede ser.

La Opinión de Granada – 07/06/2009

Un premio ejemplar

Mayo 31, 2009 by josevicentepascual

Es decir, un ejemplo de cómo se manejan los premios literarios en la hispánica Sonetolandia

 

V_Luis Alberto de Cuenca

 

ADN – 31/05/2009

<<El escritor Luis Alberto de Cuenca ha sido el ganador de la decimoséptima edición del Premio de Poesía Manuel Alcántara, el de mayor dotación económica en España para un solo poema, con 6.000 euros, por su obra “Paseo vespertino”, según el fallo del jurado dado a conocer hoy.

De Cuenca (Madrid, 1950), que fue director de la Biblioteca Nacional y secretario de Estado de Cultura, ha sido uno de los más de ochocientos autores que han optado al premio, que han presentado unos 1.300 poemas.

Manuel Alcántara ha afirmado en el acto de lectura del fallo que la alta participación ha “desbordado” al jurado y ha añadido que le “conforta mucho” la cantidad de personas “que aspiran a un premio tan grande que lleva un nombre tan pequeño”.

Además, el poeta que da nombre al premio se ha congratulado de que en esta edición el poema galardonado “pertenezca a un poeta auténtico con una biografía espectacular”, Luis Alberto de Cuenca, “un hombre relevante y notorio en la vida española”, lo que supone la “suerte añadida” de que la entrega tendrá mayor repercusión.

Alcántara ha subrayado que en este premio “la honradez es absoluta” y “las plicas se abren cuando se sabe cuál es el poema premiado”, y por eso a lo largo de las diecisiete ediciones ha habido premiados “absolutamente desconocidos y otros muy sonoros, como Félix Grande o Antonio Hernández”.

“Luis Alberto de Cuenca prestigia el Premio Manuel Alcántara con la misma intensidad que el Premio Manuel Alcántara prestigia a Luis Alberto de Cuenca”, ha afirmado García López, que ha agregado que el hecho de que el ganador haya concurrido a este certamen “indica su calidad, intensidad y prestigio”.>>

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XVII Premio de Poesía “Manuel Alcántara”

BASES

  1. Este Premio está abierto a la participación de poetas de cualquier nacionalidad -excluidos los autores galardonados en anteriores ediciones  siempre que los trabajos que concursen estén escritos en lengua española.
  2. Las obras presentadas serán originales, inéditas y no premiadas en otro concurso literario y consistirán en un poema de tema y forma libre. No se admitirán traducciones ni adaptaciones.

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PASEO VESPERTINO

para Alicia

Tú y yo, amor, a caballo, por las suaves
laderas de un crepúsculo dorado
que vira a negro, tú y yo, luces tibias
frente a la oscuridad que va anegando
esta parte del mundo, rienda suelta,
sendos halcones en los puños, campo
a través, contra el tiempo de la muerte,
a favor de la vida y del verano,
contra cerrojos, contra cicatrices,
contra el silencio, contra el desamparo,
contra esos templos donde se refugian,
ávidos de mentiras, los malvados,
tú y yo solos en busca de emociones,
medievales y eternos, a caballo,
rumbo a ninguna parte, mientras brota
la orquídea de la noche a cada tranco
y queda atrás, hundiéndose en el polvo,
la borrosa silueta del ocaso,
tú y yo por los países de la bruma,
picando espuelas, dos enamorados
que unen sus corazones en la fronda
donde alumbran, gloriosos, los relámpagos,
y cabalgan oscuros por lo oscuro,
como un rey y una reina destronados.

Madrid, 22 mayo 2008.
 
Luis Alberto de Cuenca

Publicado el 19/07/2008 en Las afinidades selectivas.

 

Y tan selectivas…